“Sola No Eres Nadie”, una chica transgénero por Mariano Mazzei

El actor argentino que recorrió España con el unipersonal basado en la vida y obra de Lope de Vega  “Quien lo probó lo sabe” y también protagonizó obras como “De hombre a hombre” (el enamoramiento de un alumno de un alumno de su profesor), ahora se pone en la piel de una chica transgénero en “Sola no eres nadie”.

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Mariano Mazzei es un actor argentino que ha encarnado diversos y profundos personajes durante toda su carrera. Actualmente, protagoniza “Sola no eres nadie”, en donde interpreta un monólogo de una chica transgénero.

“Quien lo probó lo sabe” fue el primer espectáculo que trajo a España, un unipersonal basado en la vida y obra de Lope de Vega. Participó con la obra en el Festival de Teatro Clásico de Almagro, en Almería y en Olmedo. En este último, ganó el premio del público. También visitó Santander con “ Azucena en cautiverio”, continuación de “La suplente”, todo un clásico del teatro independiente argentino.

Con “Los áspides de Cleopatra” estuvo en el Teatro de la Compañía Clásica en Madrid, una obra de Rojas Zorrilla, producción del Teatro San Martin con la CnTC de España.

Y además, pasó por el Festival LGTB 2008 de Madrid con “De Hombre a Hombre”, obra del dramaturgo Mariano Moro que relata el enamoramiento de un alumno con su profesor.

Con motivo de su más reciente obra, en la que se pone en la piel de una chica transexual, el actor que actualmente es parte de la temporada teatral de Mar del Plata (Argentina).

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“Ella advierte que sin el espejo de los otros no logra un nuevo ser. Inicia una despedida, escondiendo en cada detalle aquello que fue. Emprenderá una odisea por momentos feroz. Intentando asi encastrar en este nuevo mundo. Encuentra obstáculos y se nutre de ellos para ser alguien pero finalmente ya no los necesitará”. Tal es la descripción de la obra “Sola no eres nadie”, frase que solía –y aún suele- ser un mandato de la sociedad con respecto a las mujeres. Aquello de casarse, tener hijos, formar una familia, y estar acompañada. Y eso es lo que busca este personaje que interpreta Mazzei. En primer lugar su propia aceptación, y luego la ajena. Ella necesita de “su señora”, su ama y su cómplice a la vez. Aunque trabaje en una casa en la que le dan “una habitación casi más chica que ella”, se conforma, disfruta y hasta comparte la tabla de planchar que tiene como cama. “Le pongo una silla debajo y la envuelvo en varias frazadas para que sea más cómoda”, relata. Y a su jefa le ocurre algo similar, ya que con tan de estar acompañada soporta a un marido golpeador.

En su segundo trabajo cuida a un niño complicado. “Repitió siete veces cuarto grado y rompe vidrios para descargarse”, cuenta. Pero ella se encariña, lo llama “mi niño” y establece un vínculo que ni los propios padres logran. Hasta que nuevamente su sueño se trunca.

Pero después de ese duro golpe, reacciona que no necesita de nadie para ser feliz, más que ella misma.

Todo ese tránsito, Mazzei lo describe con canciones, poesías, reflejando los distintos estados y sentimientos de la protagonista de esta historia escrita por Natalia Villamil y dirigida por Ana Alvarado.

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“Es la historia de una chica transgénero. Una mujer que nace en el cuerpo de un hombre en un pueblo del interior del país. Hasta que un día decide abandonar ese cuerpo, su familia, su pueblo e ir a la ciudad en busca de su propia identidad y de encontrarse consigo misma. Acompañamos a ese personaje en el itinerario que realiza en búsqueda de su propio ser”, describe el actor que, en su anterior obra, “El corazón del incauto”, interpretó a un hombre de campo que le gustaba vestirse de mujer. “Muchos dicen que esa obra era como la precuela de la cinta La chica danesa”, recuerda. “En aquel caso era un hombre que se hacía pasar por mujer y acá se siente. Siente que nace en el cuerpo equivocado. Estas temáticas están siempre, desde hace siglos, y más hoy en día en el tapete, la cuestión de género. Más que nada porque pueden tener su DNI, manejarse en el marco legal, y puede desarrollar esa identidad que considera propia”, reflexiona.

-¿Hay una identificación por parte del público e invita a la reflexión, verdad?

Lo bueno de esta obra es que trasciende este tema de la identidad de género, porque nos invita a reflexionar sobre la mirada del otro. Como otro ser humano con pensamiento diferente nos condiciona, y su mirada inhibe nuestras conductas. También es sobre las diferencias sociales porque es bastante humilde, sencilla, dulce y tierna. Es una empleada doméstica. Y a veces sufre maltrato no sólo por su condición de género, sino por su condición humilde

La obra resultó ganadora de la 3ª edición del Ciclo Nuestro Teatro 2015, estuvo nominada a los premios Florencio Sánchez como mejor actor en unipersonal y tuvo el galardón del Teatro del Mundo 2016 por la mejor fotografía teatral (Christian Inglize).

Fuente: Universogay.com

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