Semana Furiosa. Orgullo LGBT+

SEMANA FURIOSA

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En JJ Circuito Cultural

Desde el lunes 22 hasta el sábado 27 de junio en nuestras plataformas virtuales, les mejores artistes del Underground levantarán la bandera del orgullo bien alto. Se habilitará una gorra virtual para colaborar con artistes geniales que día a día le ponen el corazón a esta realidad tan heteronormada, clasista y patriarcal!

LINE UP

Line up de SEMANA FURIOSA en JJ:

Lunes 22/6 21hs: YouTube Live en JJ Circuito Cultural

Obra de teatro “Calabozo en la 25” Compañía 7 Colores

@7coloresdiversidad

Miércoles 24/6 23hs: Instagram Live en @jjcircuitocultural

“Al living con Normativa” con Keko Barrios

Invitades especiales: Vanesa Strauch y Sasha Shin

@kekobarrios@vanesastrauch,  @sasha_shin_vicius,

Viernes 26/6 21hs: Instagram Live en @jjcircuitocultural

Carmelitas Clown – payasas Lupe y Frenesí-

@carmelitasclownoficial, @mellano.carmin, @gemma.androginx

Sábado 27/06 21hs: Instagram Live en @jjcircuitocultural

JAM Furiosa. Conducción: Michelle Lacroix

Invitades: Compañía 7 Colores: Monólogos de “Calabozo en la 25”

Cierra: Naty Menstrual

@MichelleLacroix, @Fabianifiorela, @MorenaYfran, @srtaKyu, @NatyMenstrual

 

Por todas esas historias de besos que el espanto no ha dejado ser, que ardan los armarios, que arda la heterocisnorma. Por nuestras distintas experiencias y resistencias, maneras de habitar la vida, de construir colectivos, de besarnos en las calles. Porque nuestras #RedesDisidentes nos contienen antes, durante y después del Aislamiento y la Pandemia, porque nuestras #RedesDisidentes nos arman y nos mueven, porque el amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar al mundo. ¡Les esperamos!

 

JJ Circuito Cultural – Jean Jaures 347 – CABA Teléfono de contacto: 15 5994 1139

Instagram: @jjcircuitocultural

Facebook: JJ Circuito Cultural

Youtube:JJ Circuito Cultural

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LGBT, el origen de la sigla y su evolución.

Para muchos, muchas y muches LGBT es una sigla, una marca una forma de sentirnos identificados. Cual es el orígen de esta sigla y su evolución.

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LGBT es la sigla compuesta por las iniciales de las palabras Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transgénero. En sentido estricto agrupa a las personas con las orientaciones sexuales e identidades de género relativas a esas cuatro palabras, así como las comunidades formadas por ellas. La expresión tuvo su origen en el idioma inglés en los años noventa, pero estas iniciales coinciden en varios idiomas, entre ellos el español. El término ha sido resultado de una evolución en la que se fueron agregando letras con el fin de incluir a diversas comunidades discriminadas por su identidad sexual. Inicialmente se utilizaba la expresión «homosexual» o «gay», pero algunas organizaciones de personas lesbianas y bisexuales la cuestionaron como insuficiente, dando paso a la creación de la sigla «LGB». Posteriormente las personas transexuales hicieron una crítica similar dando origen a la sigla «LGBT». El orden de las letras dentro de la sigla puede variar según el uso de cada comunidad o de cada país.

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En los últimos años han surgido nuevas ampliaciones de la sigla con el fin de incluir a otras comunidades, como a las personas intersexuales (LGBTI), queer (LGBTQ)​ y asexuales (LGBTA)​, dando origen a la sigla LGBTQIA, entre otras.​ También las comunidades de personas transexuales y transgénero han sostenido que no corresponde fusionarlas en una sola letra, escribiendo la sigla con doble te (LGBTT). Esta tendencia a adicionar letras para incluir nuevas comunidades y disidencias, ha dado lugar también a la utilización del signo más a continuación de la sigla (LGBT+).

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Dentro de esta tendencia progresiva, la sigla «LGBT» ha adquirido un sentido amplio, abarcando también a las comunidades no incluidas en esas cuatro letras, enfatizando la diversidad sexual y de identidades de género, incluyendo a las personas que tienen un sexo, una orientación sexual o un género no aceptados por la heteronorma y el binarismo tradicionales, en lugar de aplicarlo exclusivamente a personas que se definen como lesbianas, gais, bisexuales o transexuales.

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La sigla se ha establecido como una expresión de autoidentificación colectiva y ha sido adoptada por la mayoría de comunidades y medios de comunicación LGBT en muchos países del mundo. Sin embargo, algunas personas y comunidades literalmente englobadas por la sigla LGBT o sus ampliaciones, se han manifestado disconformes con ella. Algunos individuos de un grupo pueden sentir que no tienen ninguna relación con los individuos de los otros grupos englobados y encontrar ofensivas las persistentes comparaciones. Algunos defienden que las causas de personas transexuales y transgénero no pueden agruparse en la misma denominación que las de las personas homosexuales y bisexuales.​ Esto encuentra su expresión en la corriente del «separatismo gay y lésbico», que mantiene que las lesbianas y los gais deberían formar una comunidad distintiva y separarse de los otros grupos que normalmente se incluyen.​ Otras personas, aún viendo con buenos ojos el término, debido a que incluye diferentes identidades y orientaciones, así como por el hecho de ser ampliamente usado, piensan que no es perfecto y que es «políticamente correcto».

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Evolución de la Sigla

Antes de la revolución sexual de los años 1960, la cultura occidental no tenía ninguna palabra sin connotación peyorativa para definir a las personas que no se ajustaran a los rígidos cánones de género y comportamiento sexual. Otras culturas, a veces convivientes con la cultura occidental, habían desarrollado sin embargo conceptos no despectivos, como sucede con los conceptos «dos espíritus» o «muxe», de las culturas indígenas americanas. Lo más parecido era «tercer sexo», que provenía de la sexología de los años 1860 y de algunos textos hinduistas, pero nunca alcanzó un uso generalizado.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX aparecen en Occidente términos médicos como «homosexual» y «bisexual» y en la primera mitad del siglo XX aparece la palabra «lesbiana». Los prejuicios y persecuciones de la época hicieron que las personas y centros homosexuales recurrieran en esos países, a la palabra “amistad” o “amor” para referirse a las relaciones homosexuales, aunque la palabra “lesbiana” fue una de las primeras en ser utilizada sin connotaciones negativas, en la Alemania de la década de 1920, en el libro Berlins lesbische Frauen («Las mujeres lésbicas de Berlín») de Ruth Margarete Roellig, publicado en 1928, con el que popularizó a Berlín como centro de la cultura lésbica europea.

Siempre en Occidente, a comienzos de la década de 1950, revistas, organizaciones y clubes homosexuales, comienzan a utilizar frecuentemente la palabra homófilo (que tiene amor por una persona del mismo sexo), con el fin de destacar el amor existente en las relaciones homosexuales y postergar la significación puramente sexual que denotan los conceptos de homosexual y bisexual. La palabra homófilo y sus equivalentes idiomáticos, fue muy utilizada con un sentido positivo, en varios países europeos (Alemania, Bélgica, España,​ Francia, Holanda, Inglaterra, Suecia) y los Estados Unidos, en los años cincuenta, sesenta y setenta​ El término luego dejaría de ser utilizado por los colectivos LGBT, siendo reemplazado por “gay” y “homosexual”.

Por entonces la palabra gay comenzó a ser cada vez más usada en Estados Unidos para autoidentificarse, mientras que en los países de habla hispana las primeras organizaciones surgidas a comienzos de la década de 1970, utilizaron la palabra “homosexual” y “lesbiana” para definirse.​ La agrupación de varones homosexuales y lesbianas, en un conjunto mayor, no fue del agrado de toda la comunidad lésbica. La organización estadounidense Daughters of Bilitis se fracturó en 1970 por tensiones internas debidas a la dirección en la que debían centrarse: el feminismo o los derechos homosexuales. Algo similar sucedió en Argentina, que aunque dentro del Frente de Liberación Homosexual actuó un grupo lésbico, el mismo quedó relativamente marginado y la mayor parte del movimiento lésbico actuó dentro de las organizaciones feministas. Las feministas lésbicas tomaron como prioridad la igualdad de género, percibiendo como patriarcales las diferencias de roles entre hombres y mujeres o lo butch y femme. Evitaban los roles de género que habían sido dominantes en los bares para lesbianas y se apartaron de los varones homosexuales, que percibían como chovinistas; muchas de ellas rehusaron trabajar con los hombres gais o luchar por sus causas. En cambio, las lesbianas que tenían una visión más esencialista, que opinaban que habían nacido homosexuales y que empleaban el término «lesbiana» hasta entonces descriptivo para definir a las de su orientación sexual, generalmente consideraban que las opiniones separatistas y coléricas de las feministas lésbicas eran perjudiciales para la causa de los derechos de los homosexuales.

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Las identidades trans, que tuvieron su temprana definición en las nociones de «travestis», «butchs» (machonas) y «drag queens», estuvieron inicialmente incluidas en la denominación genérica de homosexuales. Los disturbios de Stonewall de 1969, ubicado en los primeros momentos del movimiento LGBT, evidencian poca diferenciación entre las distintas identidades. Pero desde mediados de la década de 1970 comenzaron a ganar autonomía con la aparición del término transgender en inglés, o transgénero en español.​ Entre finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, hubo un cambio de percepción, algunos gais y lesbianas se volvieron menos tolerantes con las personas bisexuales o transexuales. Muchos creían que los transexuales actuaban según los estereotipos de género y que los bisexuales eran sólo homosexuales que tenían miedo de salir del armario y asumir su identidad.​ En la década de 1990 comienza a utilizarse en Argentina la palabra «trans», difundiéndose a toda América Latina a través de REDLACTRANS.​ Dentro de dicha identidad genérica, se incluyen varias identidades, reconocidas como «travestis», «transexuales» y «transgénero» femeninas y masculinos.

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Los cuatro grupos que conforman el término LGBT tuvieron dificultades a la hora de desarrollar su propia identidad y sus relaciones con los otros miembros del grupo colectivo, en ocasiones excluyéndolos. Estas dificultades siguen vigentes hoy día.

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Photo by Francesco Ungaro

En los años noventa los cuatro colectivos comenzaron a percibirse como componentes de un mismo movimiento, en igualdad valorativa, pero respetuoso de la autonomía y especificidad de cada uno.​ Aunque en el seno de la comunidad LGBT se han visto ciertas polémicas sobre la aceptación universal de los distintos grupos de miembros (las personas transexuales, en particular, han sido en ocasiones marginadas por el grueso de la comunidad LGBT), el término LGBT ha sido un símbolo positivo de la voluntad inclusiva.

A pesar de que las siglas «LGBT» no contienen las iniciales de varias comunidades con orientaciones sexuales o identidades de género diversas, generalmente se acepta que el término incluye a aquellos no identificados por las cuatro letras. En general, el uso del término LGBT ha ayudado, con el paso del tiempo, a integrar a individuos que de otra forma habrían sido marginados en la comunidad global. Mas informacion 

Fuente: Wikipedia

Falleció Larry Kramer, activista y pionero del movimiento LGBT

Larry Kramer, el gran activista estadounidense por los derechos homosexuales cuyas audaces acciones y escritos denunciaron la apatía gubernamental frente a la crisis el sida en los años 80, falleció este miércoles a los 84 años de edad.

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“Descansa en paz nuestro luchador Larry Kramer. Tu furia ayudó a inspirar un movimiento. Seguiremos honrando tu nombre y tu espíritu con acciones”, tuiteó ACT UP (Aids Coalition to Unleash Power), una de las numerosas organizaciones fundadas por Kramer cuando el virus del HIV hacía estragos en la comunidad gay a fines del siglo XX.

El diario New York Times dijo que Kramer murió de neumonía, citando a su marido David Webster.

El octogenario padecía varias enfermedades, era VIH positivo y se sometió a un transplante de hígado en 2001.

En 1981 Kramer fundó Gay Men’s Health Crisis, la primera organización que apoyaba a gente con HIV, pero la dejó un año después a raíz de disputas con sus co-organizadores.

Fundó luego Act Up en 1987, con la cual lideró manifestaciones callejeras y acciones espectaculares, como irrupciones sorpresa en oficinas gubernamentales, en la Bolsa de Wall Street y hasta en la iglesia St. Patrick’s durante misa para tratar de convencer a líderes estadounidenses de que debían combatir el sida.

Una vez se paró en la calle con un megáfono y gritó: “¡Presidente Reagan, su hijo es gay!”. También contribuyó a la idea de envolver la casa del senador Jesse Helms en Carolina del Norte en un gran condón amarillo, inspirado en el artista Christo.

La escritora Susan Sontag lo calificó “uno de los perturbadores más útiles de Estados Unidos”.

“Millones de personas están vivas gracias a Larry Kramer, yo incluido”, tuiteó tras su muerte Corey Johnson, presidente del Concejo Municipal de Nueva York, que es homosexual. “No era la persona más fácil, y gracias a Dios por eso. Era un héroe y se convirtió en mi amigo”.

Nacido el 25 de junio de 1935 en Bridgeport, Connecticut, Kramer se graduó de la Universidad ed Yale en 1957, y fue enlistado en el ejército.

Hizo una incursión en el cine, y trabajó en Londres en los guiones de “Dr. Strangelove” y “Lawrence de Arabia”.

Era conocido como un guionista provocador, y en 1971 fue nominado al Oscar por su adaptación de la novela de D.H. Lawrence “Women in Love” (Mujeres enamoradas).

Luego comenzó a escribir sobre la homosexualidad, y en 1978 publicó una primera novela, “Faggots” (Maricas), cuya aguda sátira exloraba la promiscuidad, el uso de drogas y el sadomasoquismo en la comunidad gay.

A comienzos de los años ’80, Kramer fue uno de los primeros activistas en reconocer que el sida era una infección fatal que podía extenderse y matar a millones en el mundo, sin importar el género.

“Nuestra continua existencia depende de cuánto te enojes (…) Si no peleamos por nuestras vidas moriremos”, escribió en un ensayo publicado en 1983 en una publicación gay, New York Native, titulado “1.112 y contando”.

Aunque su dura retórica y estilo combativo alienaban a algunos, encauzó su furia por la casi inexistente respuesta del gobierno frente a la crisis del sida en un activismo urgente que transformó el sistema de salud pública de Estados Unidos. (Continuar leyendo nota)

Fuente: INFOBAE

Larry Kramer Bio. (25.06.1935/27.05.2020)larry kramer2

Fue un escritor, productor de cine y activista gay estadounidense.

Comenzó su carrera reescribiendo guiones para Columbia Pictures, lo que le llevó a Londres, donde trabajó para United Artists. En Londres escribió el guion para la película Mujeres enamoradas (1969), por el que consiguió una nominación al Óscar. Kramer introdujo un estilo polémico y beligerante en su novela de 1978 Faggots (Maricones). El libro generó críticas desiguales, pero una enfática denuncia desde elementos de la comunidad gay por su retrato parcial de las relaciones homosexuales en la década de 1970 como superficiales y promiscuas.

Kramer fue testigo de la extensión de la enfermedad que más tarde se denominaría como síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) entres sus amigos en la década de 1980. Fue cofundador de Gay Men’s Health Crisis (GMHC), que se ha convertido en una de las mayores organizaciones privadas del mundo que ayuda a personas con sida. Kramer, cada vez más frustrado con la parálisis burocrática y la apatía de los hombres homosexuales frente a la la crisis del sida en los Estados Unidos, pensó en llevar su activismo más allá de los servicios sociales que ofrecía el GMHC. Expresó esa frustración escribiendo la obra de teatro The Normal Heart, estrenada en el The Public Theater en Nueva York en 1985. Su activismo político continuó con la fundación de AIDS Coalition to Unleash Power (ACT UP) en 1987, una influyente organización de protesta por acción directa, que tenía como objetivo generar atención del público para luchar contra la crisis del sida. ACT UP ha sido considerada instrumental en el cambio de la política de sanidad y la percepción de las personas enfermas de sida en los Estados Unidos, además de generar una gran conciencia sobre el VIH y las enfermedades relacionadas con el sida.

Kramer ha sido finalista del Premio Pulitzer por su obra de teatro The Destiny of Me (1992) y ha recibido en dos ocasiones el Premio Obie. En la actualidad, Kramer vive en Manhattan y Connecticut.

Fuente: Wikipedia

Chile. Carta abierta a la comunidad LGTB Mayo 2020

Carta abierta a la comunidad LGTB

Mayo 2020

Por @psicologocano

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Un 17 de mayo de 1990, sale del Directorio de Salud Mental, la homosexualidad como enfermedad, sin embargo sabemos y ha quedado demostrado que un libro no es suficiente para eliminar el odio y la discriminación.

Nombres como Daniel Zamudio, Nicole Saavedra, Marcelo Lepe, siguen doliendo y estarán presentes en nuestra memoria.

Muertes injustas, producto de la ignorancia, el miedo y odio que marcaron para siempre una familia y nuestra comunidad.

Hoy la respuesta de la población lgtb no deja de sorprender. Hemos levantado tantas banderas que la división ha sido una puerta abierta a la fragilidad del movimiento y sus demandas.

Hoy mayo 2020, los egos identitarios superan las demandas sociales, culturales políticas y educacionales que ayer nos unían.

El rescate de la historia para no repetir los errores del futuro ha sido complejo, obligándonos a llevar un mensaje apostólico de lo que fuimos y pasamos, para así, nuevas generaciones, más allá del romanticismo de la alita rota, se atrevan a volar.

Grandes activistas han tomado la visión de rescatar la historia, Víctor Hugo Robles, el Che de los gais, Zuliana desde la trayectoria de Afrodita, Andrés Rivera desde la histórica y original OTD de Rancagua. Erika Montecinos, desde la fuerza de Rompiendo el Silencio.

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Compañeras y compañeros que pusieron el cuerpo, las manos y su voz para disfrutar hoy de privilegios que se trabsformaron solo son migajas.

La misión hoy es compleja, pues en momentos de pandemia nuestra necesidad se hace más grande y nuestra debilidad nos forma frágil.

los mercenarios de nuestros cuerpos, vidas e historias no se han detenido, más duele saber que nacen desde nuestras propias filas, buscan llenar sus bolsillos de dinero a costas de muertos, SIDA y desaparecidos.

Estamos jugando a levantar banderas y no derechos como debería ser, los mercenarios lo saben, oportunistas que caminan por nuestra vereda con el morbo de ver un cuerpo caer que les mate el hambre.

El paso a las nuevas generaciones y familias es un deber ético, moral y social, debe ser necesario, ya que esta lucha cansa, estigmatiza, nos cierra puertas y las únicas ventanas solo nos permiten tomar aire y respirar.

Algunos ya cansados de luchar estamos dispuesto a seguir haciéndolo, pues acá no se puede poner un bono por sobre una vida.

Porque ninguno de nosotros nació con una ala rota, podemos volar hasta nuestro sendero dibujado de esperanza nos invite.

Quisieron hacernos creer que estábamos enfermos.

Quisieron hacernos creer que no teníamos derechos, Quisieron hacernos creer que deberíamos recibir sus migajas.

Hoy necesitamos decirles a ellos, retomamos la lucha que nos unió ayer, hoy necesitamos el repliegue de banderas para levantar solo una, posiblemente una nueva que nos muestres desde cualquier punto el camino de la igualdad, equidad e inclusión respetando nuestra diferencia e identidad.

Los invito a reflexionar sobre un país con nuestros cuerpos como protagonistas.

Con nuestras voces incómodas como mensajeras de realidades.

Hoy los invito a reflexionar sobre la fuerza de la unión. La separación que buscaban nos ha debilitado, sin embargo nos paramos ayer, nos vamos a parar hoy y estaremos ahí mañana.

¡¡¡Con nosotros y nuestros colores o nada!!!

Fuerza comunidad lgtb.

Chile, mayo 2020.

Tiempos de pandemia.

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Gais, lesbianas y trans. La violencia más allá de la pandemia.

Gais, lesbianas y trans. La violencia más allá de la pandemia.

por🕊@psicologodiaz

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Ser gay, lesbiana y trans en tiempos de pandemia puede ser una verdadera pesadilla. Momento en donde la discriminación, la violencia, exclusión y segregación pueden mostrar su peor cara.

Hoy el gobierno hace un fuerte llamado a respetar la cuarentena, encierro obligatorio en algunas comunas y otro como un gesto de empatía a la comunidad.

Lamentablemente este llamado que desde el punto de vista sanitario está en lo correcto para evitar la pandemia, para muchos que conformamos las llamadas minorías sexuales se vive a punta de agresión y maltrato, se está conviviendo cara a cara con lo no deseado. Sabemos que esto no se da en todos los hogares y a la vez sabemos que esos espacios de contención y cobijo son los menos, destacando sobre ellos los que promueven la violencia y el castigo.

En este sentido podemos encontrar violencia física, psicológica, económica, sexual y por omisión (esta última guarda relación con la negación de algún producto de primera necesidad al interior de dicho hogar).

La población más afectada se encuentra la comunidad trans, muchas veces personas que evitan estar en sus hogares y que hoy a falta de un refugio estatal deben permanecer en las mismas casas que los hicieron crecer a costa de violencia. Para muchos que conforman la comunidad trans se abren las heridas de prejuicio y discriminación que vivían desde sus propios seres queridos, estos también fueron víctimas de acciones correctivas en sus propios hogares, insultos, golpes, privación de alimentos y lo peor el cero respeto por su nombre social. El impacto psicológico que está violencia estructural genera demora años de sanar con Psicoterapia, llevándonos a los profesionales de la salud a no trabajar bajo el perdón ni olvido sino la resignificación de lo vivido.

Las promesas del refugio trans poco llegaron y salvo una importante excepción iniciada por el Sindicato de trabajadoras sexuales Amanda Jofré, este es solo una estación de respiro entre toda la violencia, es imposible pensar que una organización de la sociedad civil se haga cargo de un problema país.

Muchas veces la realidad que se vive al interior de los hogares de gais, lesbianas y trans, pasan a ser puntos de agresión que nos recuerda que detrás de un discurso inclusivo y banderas al viento no existe nada más que violencia y agresión.

Si bien para la población Trans existe hoy la ley de identidad de género, todos sabemos que no basta solo un papel si no hay educación sexual. En la actualidad muchas de las personas trans están siendo llamados por su nombre de nacimiento, obligados u obligadas a ocupar su ropa según género de nacimiento y exigiendo les un comportamiento bajo la mirada binaria patriarcal ortodoxa.

Como es de esperar las mujeres lesbianas también son afectadas y como regreso al siglo pasado, plenos años 50, vuelven los controles sobre ellas, las llamadas parecen ser atendidas por más de un oído, la madre, hermanas, sobrinas desean saber con quién habla la camión, volviendo la frase burlesca de mari macha, esa frase que muchas veces la arrojo sobre la cama con el deseo de quemar todo. Los gais, si bien gozamos de las migajas patriarcales la violencia será según la expresión de nuestra manera de sentir nuestro cuerpo y mente, acá la loca experta en resiliencia se transforma rápidamente en el punto de entretención de la familia, rompiendo con sus anécdotas las miradas flagrantes del desprecio de papá y la impotencia de mamá. Hoy cuando se pide no salir de casa es importante recordar el doble esfuerzo que hacemos gais, lesbianas y trans por estar en una casa que no es un hogar. Las políticas improvisadas del gobierno de turno nos debe considerar como personas en daño crónico social, por falta de educación, visibilización y atención adecuada.

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José Luis Diaz Psicólogo clínico en población lgbt 

Exigen a gobiernos de la región proteger a las personas LGBTI+ durante la pandemia de COVID-19

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Desde GayLatino exigimos a los gobiernos de las naciones latinoameticanas impulsar acciones de protección a las personas LGBTI+ durante ésta pandemia, no solo en materia sanitaria sino incluyendo además políticas públicas en el ámbito de la economía, el trabajo y la vivienda, con especial foco en las personas de nuestra comunidad en situación de calle, vulnerabilidad y pobreza. La cuarentena y el distanciamiento social no serán posibles si hay personas LGBTI+ con baja expectativa de vida, expulsadas de sus hogares, sin ingresos, sufriendo la violencia y la discriminación.

La experiencia del VIH puede ser de utilidad en tiempos de COVID-19, si bien es importante recalcar que ambos virus son diferentes. Por un lado, el VIH es más difícil de transmitir y su periodo de incubación es mucho más largo. No obstante, la respuesta de los gobiernos a nivel mundial fue lenta e ineficaz y esto costó incontables vidas. El VIH nos deja unas lecciones que instamos desde GayLatino a aplicar en las diferentes políticas de América Latina:

1. Actuar rápido y pensar en los peores escenarios:

Las personas transmiten mayormente el nuevo coronavirus justo después de contraerlo y antes de demostrar síntomas, tal como ocurre con el VIH. Por eso es importante actuar rápido para prevenir y poner a disposición testeos de manera masiva. Conocer la situación de cada persona frente al COVID 19 salva vidas. Está comprobada también la eficacia del distanciamiento social y otras medidas tales como cancelar eventos grandes, suspender las clases,evitar las aglomeraciones, etc. Ese distanciamiento social requiere medidas afirmativas de los Estados que amortigüen el efecto que la caída de la actividad económica va a producir en todos los sectores de la economía, pero con especial virulencia en los sectores de la informalidad. Las y los trabajadores sexuales y les trabajadores no registrados o que se encuentran en situación de precariedad deben ser el centro de esas políticas.

2. A la larga nos afecta a todas las personas:

Al igual que como pasó con el VIH, el coronavirus no se limita a poblaciones claves sino que puede terminar afectando a toda la población en general si no hay medidas de prevención pensadas para todas las personas. El trans odio y el homo odio fueron (y siguen siendo aún) graves obstáculos en materia de respuesta al VIH- En el caso del coronavirus, lo es la xenofobia. La respuesta a la pandemia debe hacerse en base a la ciencia y evidencia, no a los prejuicios. Está comprobado que la discriminación y los prejuiciso socaban las condiciones para una ciudadanía plena y repercuten en numerosos ámbitos sociales y comunitarios, exponiendo particularmente a estos grupos a los efectos de las pandemias.

3. La salud pública es innegociable y crucial:

En los países desarrollados, el financiamiento a la investigación y la sanidad encabezadas por los Estados permitieron que el VIH sea hoy una enfermedad crónica más, no una pandemia devastadora. La salud es un derecho humano, y por tanto no puede estar sujeta al arbitrio y codicia de los mercados. La experiencia de países que han eliminado o desfinanciado su sanidad pública para beneficiar al sector privado ha sido nefasta. Un ejemplo de ello en la región es Argentina que durante el gobierno de Cambiemos, con la eliminación del Ministerio de Salud afectó especialmente a la población con VIH. Sin sanidad pública, no podemos hacer frente a las pandemias.

Así como con el VIH, al nuevo coronavirus debemos responderle desde la ciencia. Además, la garantía de todos los derechos humanos para todas las personas es fundamental y debe ser transversal a toda respuesta a la pandemia: políticas públicas son también indispensables para abordar la desigualdad que vivimos las personas LGBTI+.

Necesitamos que los Estados inviertan en sanidad pública, investigación científica y políticas que garanticen los derechos humanos. Hoy más que nunca.

Fuente: https://www.redgaylatino.org/gaylatino-exige-a-gobiernos-de-la-regi%C3%B3n-proteger-a-las-personas-lgbti-durante-la-pandemia-de-covid-19/