Chile. La posta de los derechos LGTBI+ Nuevas líderes Trans.

Por Cano Diaz @psicologodiaz

Cony Valdes, destacada activista y abogada Transfemenina, quien ha trabajado silenciosamente y por años en la Ley de identidad de género, hoy nos cuenta quien es ella y la importancia de su proceso en una entrevista amena y sincera.

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Soy una mujer trans, estudié derecho en la Universidad Diego Portales. Hace 4 años realicé mi transición, en septiembre del 2015, fué algo que me costó varios años, particularmente por temor al rechazo por parte de gente cercana, a que me pudiera pasar algo también en la calle. Por un par de años estuve bastante deprimida, tenía pensamientos suicidas y en muchas ocasiones pensé que nunca podría realizar la transición. De hecho, algo que no cuento mucho es que en ese tiempo intenté suicidarme, y por lo mismo empecé a ir a terapia. Durante ese tiempo fue un gran apoyo una amiga de la universidad y después la ex jefa de carrera, quién me apoyó con el respeto de mi nombre social en todos los espacios al interior de la Universidad. Lamentablemente por la transición me fui de la casa y perdí apoyo familiar, y todo lo que eso implica, pero era un costo que tenía que asumir en razón de mi felicidad y tranquilidad. Como estudié derecho y además al ser una mujer trans, sentí que tenía que entregar esos privilegios al activismo, y así fue, principalmente, en primera instancia con la tramitación de la ley de identidad de género. Empecé a relacionarme con más activistas, conocer nuevas realidades, cómo funciona el congreso en la práctica y tener que aprender a relacionarme políticamente en los espacios institucionales. Durante un tiempo, en 2016 me alejé un par de meses del activismo por la sobrecarga, el estrés, la soledad familiar también y todas las cosas que se van produciendo en ese ámbito, pero a finales del año, sentí que no podía alejarme completamente, que no podía solo leer las noticias y enojarme, que tenía que contribuir con un granito de arena a cambiar las cosas. En ese tiempo, además conocí a mi pareja actual, de quién siempre he recibido apoyo incondicional y eso también me ayudo mucho en esa decisión de seguir para adelante. Y así ha sido durante estos 3 años, he tenido la suerte de exponer, gracias al apoyo de OTD en ese momento, ante la Comisión Interamericana y la Corte Interamericana de Derechos humanos en materias relacionadas con los derechos humanos de las personas trans, de participar en diversas charlas, de estar en medios de comunicación, de poder escribir y sobre todo de poder participar activamente en la tramitación de la ley de identidad de género. Ha sido un camino duro, no exento de problemas, sobre todo porque en varias ocasiones he sentido los prejuicios, que te miren en menos, que duden de tus capacidades. Las mujeres constantemente estamos expuestas a esos cuestionamientos, a los prejuicios. En muchas ocasiones estos cuestionamientos vienen incluso de tu propia comunidad.

¿ Te imaginaste como abogada, y ser asesora de una parlamentaria en el congreso?

La verdad es que nunca lo imaginé. Cuando comencé a estudiar derecho no pensé que este sería mi camino a seguir y que ahora me encontraría en ese punto en mi vida. Es emocionante la verdad. Durante la tramitación de la ley de identidad de género veía el congreso como un lugar ideal para trabajar, para estar ahí donde se tramitan las leyes y se dan gran parte de las discusiones políticas actuales. En varias ocasiones le comenté a gente cercana que me gustaría algún día trabajar ahí, y por supuesto, llegar también al parlamento como Diputada. Ahora esta lo primero, quién sabe cuando pase lo segundo.  Por eso estoy muy agradecida de la Diputada Claudia Mix, quien me ha dado la confianza y la oportunidad de poder trabajar aquí en la Cámara de Diputados y aportar también mi granito de arenas en distintas materias.

Cony, ¿sientes que el día del orgullo representa a la población Trans? ¿Por que?

Lamentablemente no, siento que el día del orgullo gay representa exactamente lo que evidencia su nombre. Principalmente representa y visibiliza lo gay, en torno a hombres gay y existe escasa visibilización de mujeres lesbianas, bisexuales y trans. De hecho, más allá de ver en algunos carros en la marcha, a algunas mujeres trans, no se ven muchas mujeres siendo caras visibles de las organizaciones o incluso en los medios de comunicación a propósito del día del orgullo. Creo que la comunidad gay es muy machista aún, y muchos no se dan cuenta porque creen que ser gay es incompatible con ser machista. Esto es completamente falso y en razón de esto, muchos no se cuestionan por qué hay tan pocas mujeres en las organizaciones LGBTIQ+ o en los medios de comunicación a propósito de estos temas. En este sentido, es por esto que existe particularmente un día de la visibilidad trans y además un día de la visibilidad lésbica

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¿Crees que la población trans tienen la visibilidad que se merece?

La verdad es que no, creo que ha existido un aumento en la visibilización de las personas trans pero ha sido hace muy poco y aún existen muchos prejuicios en torno a esto. Además de lo anterior, la visibilidad que tiene la comunidad trans ha sido particularmente en torno a ciertas problemáticas, discusiones políticas o como una suerte de fetichismo sobre las personas trans, particularmente mujeres trans. Aún podemos ver publicaciones denigrantes en contra de Daniela Vega o de distintas mujeres trans o incluso hombres cosificando a las mujeres trans como fetiches sexuales. En general, tampoco se habla mucho de hombres trans y de personas trans no binarias. Necesitamos mayor visibilidad que vaya acompañada de educación, que no nos vean como “bichos raros” ni tampoco con paternalismo o lastima por nuestra identidad de género.

¿Cony, como gay estoy consciente de mis privilegios, como ven ustedes eso privilegios? (me refiero si bien utilizado para toda la comunidad).

Creo que en general hay hartos hombres gays son conscientes de sus privilegios y en razón de eso intentan aportar dándole mayor espacio y visibilidad a mujeres lesbianas, bisexuales y trans. Asimismo generando apoyo y formando espacios de cuidado y respeto mutuo muy valiosos. Lamentablemente creo que eso no se ha ampliado a la mayoría de los hombres que están en cargos de poder, que están en organizaciones y en tantos lugares. En ese sentido, pasa mucho que estos hombres gays terminen apropiándose de luchas y discursos que no les corresponden y tratándonos de locas por denunciar estas malas prácticas. De hecho, es muy común que algunos hombres pasen por encima de mujeres lesbianas, bisexuales y trans, que las hagan callar o que incluso les tengan envidia. Creo que aún falta mucho para que todos los hombres gays tomen consciencia de los privilegios de lo que implica ser un hombre en este país. Incluso más aquellos hombres que son blancos, de clase alta y con un apellido que tiene peso. Creo que esos mas que nadie deben tomar en serio sus privilegios y utilizarlos para el bien común.

 ¿Cony, convive en ti el machismo y el feminismo?

Como mujer feminista, día a día en mi actuar intento reflejar el feminismo en mi actuar con las personas, conmigo misma, mi pareja, y en todos los ámbitos. En este sentido, a raíz de la educación que hemos tenido, los micromachismos o situaciones machistas aún persisten a veces y lo importante es detectarlas, reflexionar al respecto y hacer algo al respecto. Particularmente en mis relaciones políticas y de activismo es muy importante reflexionar y orientar las cosas con una perspectiva feminista, especialmente considerando que históricamente en estos ámbitos ha existido mucho machismo.

Cony las grandes luchadoras de la población Trans siento han sido las transfemeninas y hace pocos años se hicieron visibles la transmasculinidad – cuéntanos como es la historia ahí, ¿se repite la heterónorma?.

Yo creo que históricamente las mujeres trans, por un tema de visibilidad, han sido quienes han luchado con mayor fuerza por los derechos de las personas trans, y es algo que se va repitiendo en la historia de otros países de América Latina por ejemplo. En Chile, esto no ha sido excepción y lo hemos visto como las grandes referentas de la historia del movimiento trans en nuestro país son mujeres que principalmente han luchado por la erradicación de la violencia y discriminación, cuando aún ni siquiera se discutía sobre el derecho a la identidad de género. En este ámbito, los hombres trans quizás han estado menos visibles pero en la última década han aparecido cada vez más en la lucha del activismo por los derechos de las personas trans. Por parte de los medios de comunicación ha existido también un mayor interés en visibilizar historias de mujeres trans en desmedro de hombres trans, quizás por el morbo y curiosidad que les genera hablar de mujeres trans. Es cosa de ver el enfoque que han tenido la mayoría de los reportajes en la materia. Lamentablemente en este mundo, muchas veces se repiten los paradigmas binarios y de heterosexualidad obligatoria en torno a las personas trans e incluso existe mucha discriminación entre las mismas personas trans. Tampoco es poco común que existan personas trans, particularmente hombres trans, machistas y con conductas muy violentas.

 ¿Cony, te perfilas como una líder potente dentro de las personas trans, cual crees tu que es la receta.?

Cuando comencé a trabajar en el activismo nunca pensé que sería considerada una lidereza o una mujer influyente en la comunidad, principalmente por qué siempre tuve en mente que había que trabajar, incidir y luchar por la defensa de nuestros derechos más allá de la imagen que podría tener. De hecho, al principio nunca quería aparecer en las cámaras ni tampoco dar cuñas porque sentía que no era mi lugar, que había gente que estaba mejor capacitada. Eso fue cambiando con el tiempo por el trabajo que he realizado y porque también he visto sus frutos en hechos concretos. Aún así, hasta el día de hoy es un tema que me cuesta.  En este sentido, todos los días, desde que empecé este camino, no paro de pensar en cómo trabajar y ayudar para hacer las cosas mejor para nuestra comunidad. Mi interés siempre es y seguirá siendo trabajar por nuestros derechos y seguir avanzando la erradicación de la violencia y discriminación en contra de nuestra comunidad. En este sentido, siempre estoy buscando nuevas formas de poder aportar, ya sea escribiendo, incidiendo en proyectos de ley o hablando con personas en este ámbito.  En más de alguna ocasión me he ganado el odio de personas “aliadas” de nuestra lucha por no quedarme callada y no querer las cosas en la medida de lo posible, no podemos tener dignidad a medias. La honestidad y transparencia en esta lucha es muy importante. El trabajo tiene que ser constante, con convicción y sobre todo con pasión. En la ley de identidad de género sufrí y trabajé mucho y me hace feliz que pude aportar con unos granitos de arena a su aprobación pero no es lo único por lo que sigo luchando, como por ejemplo ahora estoy con Amnistía colaborando en la reforma de la ley Zamudio y con organizaciones lésbicas y feministas en el proyecto de ley de derechos de filiación. Me gusta estar en diversos frentes aportando, aunque eso pueda terminar agotando en más de alguna ocasión pero hay que aprovechar la juventud y las ganas de hacer las cosas. Por eso, más que una receta, creo que hay que hacer las cosas con convicción, con amor, con pasión con miras en aportar en la lucha contra la discriminación de nuestra comunidad, no pensando en réditos políticos ni tampoco comunicacionales.

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¿Que te pasa con la intrumentalización de la población trans?,¿Hay algún momento que mas te haya causado indignación de esto?

Me produce mucha molestia la instrumentalización de la población trans, particularmente por políticos y sus partidos y los medios de comunicación. Es común que los políticos festinen con el apoyo hacia las personas trans pero en su día a día son transfóbicos y nos miran como si fuéramos “bichos raros”. Algo similar pasa con políticos y partidos que apoyan pero cuando tienen a personas trans en sus filas, hasta ahí les llega el apoyo y siguen siendo excluidas en esos espacios. Lo mismo en general en los medios de comunicación, somos historias de personas que lo hemos pasado mal, que hemos sufrido, pero más allá de eso, les cuesta vernos como personas merecedoras de los mismos derechos, a veces ni siquiera entienden lo que pasamos y por lo que estamos luchando.  Yo creo que casi todos los días sufro de indignación con esto. Particularmente lo viví en la tramitación de la ley de identidad de género y actualmente, en las relaciones políticas. Nuestra opinión no siempre es considerada o tampoco somos consideradas en las discusiones políticas grandes, y esto sucede en todo el espectro de partidos políticos. En las grandes discusiones como por ejemplo sobre reforma laboral, pensiones, migración, entre otras, no nos preguntan a las personas trans como esos temas nos influyen, y con suerte nos preguntan también a las mujeres. Recién ahora se habla del enfoque de género y hasta por ahí no más.  La hipocresía existe mucho hacia las mujeres y la comunidad LGBTIQ por parte de los partidos políticos.

¿Cony, ser trans en santiago o en cualquier capital es distinto a ser trans en región?, ¿que le dirías a tus compañeras de regiones?

La verdad es que es muy distinto. Muchas veces creemos que porque existe mayor visibilidad de personas trans o que se haya aprobado la ley de identidad de género las cosas están cambiando, y la verdad es que no. En santiago efectivamente es muy distinto ser trans que en Arica, La Serena, Coquimbo, Valparaíso, Rancagua, Talca, Concepción, Puerto Montt, Valdivia. En las regiones centrales hay mayor inclusión y menos discriminación pero tampoco significa que las cosas estén bien. En cambio en otras regiones más alejadas, es un tema que tampoco se habla mucho y es muy común que te queden mirando en la calle, que te griten cosas o incluso que seas objeto de golpizas e intentos de asesinato. No por nada, por ejemplo, en la V región se estima que es la localidad con mayor aumento de delitos violentos en contra de la comunidad LGBTIQ. Cuando se implemente la ley de identidad de género, vamos a ver esta brecha. Los registros civiles de zonas más rurales y alejadas de Santiago van a ser los más problemáticos. Hace un año, conocí a una chica trans de Temuco y me preguntaba como organizarse con sus compañeras trans para prevenir la violencia, la discriminación y conseguir el respeto de la identidad. En este sentido, primero, creo que lo más importante es armar redes de apoyo, con más personas trans, de la comunidad LGBTIQ y de ahí formar alianzas estratégicas con algunos organismos públicos clave, como por ejemplo el Instituto Nacional de Derechos Humanos. Segundo, es muy importante en este sentido conocer como accionar en caso de un caso de discriminación, de violencia o como exigir el respeto de tu identidad ante el Servicio de Salud, en el trabajo, colegio, Universidad o Instituto Profesional por ejemplo. Tercero, ofrecer esta información y ayuda a otras personas de la comunidad sirve como una herramienta muy útil para poder llegar a todas aquellas personas que no saben como exigir el respeto de su identidad por ejemplo, o que están pasando por malos momentos. En el mismo sentido, tenemos que reconocer que todas las localidades son muy distintas entre si, y entender también los contextos y la forma de enfrentar los conflictos de acuerdo con esto.

¿Cony, para terminar, cual son los lideres que admiras y cuales rechazas en nuestro de nuestro país?

Partiendo por quienes rechazo, en primera línea esta Jose Antonio Kast, representante actual de la ultraderecha de nuestro país, abiertamente lgbtifobico y que incluso estuvo muy presente en la última etapa de la tramitación de la ley de identidad de género. En segunda, los diputados abiertamente evangélicos que se encuentran en la Cámara de Diputados, Eduardo Durán, Leonidas Romero, y Francesca Muñoz. En tercera, agrupo a todos los hombres machistas, tanto de izquierda o derecha, que actualmente lideran partidos, movimientos o espacios y que se creen “revolucionarios”. Respecto a las liderezas, admiro mucho a Erika Montecinos, fundadora de Rompiendo El Silencio y Camila Maturana, abogada defensora de los derechos humanos, con quienes he tenido la suerte de compartir mucho en estos años.

¿Que le dirías e las nuevas generaciones LGTB para sumarlos a la política?

Yo creo que las personas LGBTIQ históricamente han tenido rechazo a los partidos políticos por como estos han actuado y han excluido a la comunidad tanto en sus espacios como decisiones. Todavía sigue sucediendo de hecho, en todos los partidos políticos de distintos sectores políticos. La única forma de que esto cambie es que nosotres lo hagamos, no exista otra opción. El mundo heterosexual no va a cambiar las cosas ni tampoco va a entender a cabalidad nuestras luchas, eso lo hemos visto. La única forma es que nos sumemos a estos espacios, luchemos por transformarlos y disputemos el poder en cada uno de los espacios. Se que es complejo y que mucha gente es reticente a estos espacios, y por eso también es importante la unión entre nosotres en estos espacios, luchar en conjunto para transformar las cosas. No solo tenemos que disputar los espacios políticos partidistas sino que también en las mismas instituciones y en los cargos de elección popular. Actualmente existen muy pocas personas LGBTIQ en cargos de representación popular y necesitamos que sigan siendo más, para que las decisiones no las sigan tomando sin nosotres. Por eso, y varias razones, estoy en la política, porque el día de mañana no quiero que en el Congreso se sigan tomando decisiones sin nosotres ni menos discutiendo sobre temas que nos afectan personas que no comprenden a cabalidad del tema. Es muy doloroso y desgastante escuchar y ver diariamente como nos excluyen y no nos toman en cuenta.

Gracias, nos volveremos a encontrar.

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