Chile. ¿Cual es tu morbo?. Las construcciones sociales del placer homosexual

por Jose Luis Diaz

Las aplicaciones de encuentros sexuales no solo han facilitado la intención de la cúpula homosexual,  sino también han demostrado la verdadera sexualidad que muchas veces se esconde bajo una buena imagen o en algún “oído pagado” que se presta para el desarrollo de la intención.

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Hoy las aplicaciones ofrecen el verdadero menú de los placeres ocultos para la sociedad, los cuales el niño bien de la comunidad homosexual debe saber callar, nadie puede enterarse que ese hermoso príncipe higienizado es feliz con acciones tan poco decorosas.

Un secreto que no sale en la reunión de amigos o compañeros de trabajo,  lo mismos que ocultaba la Iglesia católica y evangélica latinoamericana, pero esta vez a pequeña escala.

Hoy las aplicaciones  para los encuentros sexuales nos hacen ver el incesto como un huevo de chocolate, dentro  de un gran saco de huevos, cada  uno con una sorpresa que se supera a sí misma.

En un ensayo anterior hable sobre sexo a domicilio, en esta ocasión hablare de las perversiones que esconde la sexualidad del ser humano y como la falta de educación y el morbo de alguna manera han colaborado en fortalecer esas ideas, puede ser que la palabra perversión suene fuerte para muchos o incomode a los oídos de la romántica disidencia sexual, me parece que no podemos seguir escondiendo todo bajo una linda corbata, por muy alto valor que esta tenga.

El importante aumento de las fiestas sexuales ha dejado libertad para concretar todos los deseos, sin embargo llama la atención que las fiestas que más se promueven son aquellas en que el condón no es necesario y la droga es  un cóctel más para amenizar el dialogo de ese fructífero encuentro, no estoy por eliminar estas fiestas, más bien creo que deben ser continuas y no discriminadoras servil de lo estético occidental, pues creo y comparto las libertades sexuales entre adultos, Tampoco me interesa limitar la droga, como dice el refrán; cada uno sabe cómo se mata y ahí los quijotes que decidan morir por amor . Sin embargo no deja de hacerme ruido los límites que estas pueden llegar a tener, lo que en algunos casos puede implicar hasta la muerte y si bien la palabra puede sonar como la típica frase de un homosexual higienizado, la verdad es que existe más de algún difunto que ha sido arrastrado por el coctel de drogas y sexo, terminado infartado, muerto y abusado.

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Todo dura hasta que los primeros rayos de luz anuncian el fin de la hermosa reunión, por lo menos en esa “pública y privada fiesta” ya que en ocasiones puede continuar con un grupo más selecto en la casa de algún buen samaritano que desee seguir la exploración.

Las construcciones sociales del placer, aquellas que vemos en la pornografía o que responde a los estereotipos asignados  al nacer no solo han calado hondo en nuestra forma de enfrentar la sexualidad y hacernos soñar con penes grandes o vaginas perfectas, reforzando la idea de que la sexualidad es una cosa que se lleva entre las piernas, sino también han abierto un abanico de posibilidades en los encuentros sexuales que muchas veces supera las capacidades del propio entendimiento. Hoy hasta los metano humano  se trasforman en un atractivo sexual, uno se preguntara;   ¿quién puede ser amante de los pedos de otros?, si culturalmente arrancamos de ellos, pues en esta aplicación, no solo encuentras a quien desea  comprarlo sino también al proveedor, negocio redondo para el placer ?%9Cexótico??

Como iniciar el negocio, de manera muy simple, una pregunta que te permite abrir todo tipo de ideas y comenzar a soltar el juego de la curiosidad, ¿cuál es tu morbo? , no se dijo más y la lluvia de ideas aparece inmediatamente en la tómbola de la aplicación, animales, cueros, juego de roles, incesto, tríos, llenar la boca de semen, una serie de aventuras que parecieran nunca terminar para alcanzar el placer fabricado.  Los limites que pierden y no me refiero a los limites valóricos, pues de eso podrán hablar la familia evangélica Duran, los Karadima, los Errázuriz, yo me refiero a los simples límites del aquel colita de alita rota que a duras penas tiene un celular que le baje la aplicación.

Como dice la activista y profesora Romina Ramírez, “la educación sexual es necesaria y urgente”. No solo estamos frente a una revolución de las sexualidades, sino también frente a un encuentro sexual que revolución y altera la propia idea del placer, haciéndolo explotar al máximo para luego encontrase con la imposibilidad de mantenerlo encapsulado en el secreto intimo sin poder concertarlo con otro que no sean los del propio club de encuentros sexuales.

Hablar de VIH en ese escenario es solo para enganchar más el morbo, pues pareciera ser que las personas viviendo con VIH son un fuerte atractivo para ese morbo de riesgo y si bien es cierto que la aplicación pregunta, la información vertida ahí puede ser tan falsa como la foto del perfil.

Al final de este ensayo me interesa aclarar, la población LGTB no está exenta de los placeres y perversiones sexuales que tienen la comunidad Heterosexual y si bien puede ser que la palabra prevención no guste, ya que a mí tampoco me gusta, no puedo desconocer que son estos los motivos que a veces llenan las consultas de psicólogos, haciéndonos correr nuestros propios límites.

Ahora, hablemos de nuestros morbos.

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Chile. Ley de filiación. Hijos invisibilizados por el patriarcado homosexual

por Jose Luis Diaz

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Que Chile sea un país conservador, no es un misterio. Que muchos de eso conservadores tengan una vida oculta es también de amplio conocimiento. La realidad de la diversidad sexual y sus lesbomaternidades se mantienen en el más absoluto secreto por parte de la sociedad no así de las felices madres. Para los conservadores de Chile, la familia siempre ha estado en crisis. Lo estuvo cuando en 1949 las mujeres obtuvieron derecho a voto, siendo la izquierda del momento su mayor oposición. Posteriormente nuevamente se instala la crisis familiar con las pastillas anticonceptivas, por entregar autonomía sexual a las mujeres quitando el mandato reproductivo, a través de aquella píldora Enovid  preparada en 1955 y masificada en los años 60.

Durante los 70 y hasta fines de los 80 los que más se preocuparon de preservar la familia “nuclear”, fue la derecha, pero nada dijeron de la tragedia vivida por la matanza sistemática de miles de personas a causa de la dictadura militar (1973 – 1990)  donde disolvieron  a cientos de familias.

Hoy, en el Chile del siglo 21 la familia no está en crisis. La crisis que está instalada es un concepto “ideal pero no real” de familia y que dejó de existir o que posiblemente nunca existió en la historia de Chile. Debemos recordar que somos un país de “bastardos”, pensar que familia es ser padre, madre, hijos, perro y gato, más la bebida cola del día domingo es estar en desconocimiento absoluto de lo que es una familia, y desde ahí la preocupación y necesidad de que quienes van a opinar o legislar sobre familia o acuerdos de unión civil tengan conocimientos básicos de los mismos o que se hagan asesorar adecuadamente por expertos en las nuevas formas de ser familia.

La familia no está en crisis y nunca lo ha estado, la familia ha ido avanzando con la sociedad. Intentar detener esto es imposible y obligar la formación o creación de vínculos por ley, es otro gran error, prueba de ellos son las miles de demandas por pensión de alimento de los famosos “papa corazón” y “madres pecho”, quienes sin importar los veredictos judiciales, el cual considera el vínculo consanguíneo, hacen caso omiso de las propias resoluciones. Con todo lo anterior, llama la atención que en el acuerdo de unión civil, algunos honorables desconocieran completamente la realidad que vivimos y la  historia,  dando cuenta que no reúnen las competencias mínimas para abordar una temática tan importante, compleja y delicada, de la cual dependerá una vida, no en su protección, pues las madres lesbianas siempre amaran con fuerza sino en los derechos negados a ese niño, pues nos guste o no ese niño tiene dos mamas y las tendrá siempre.

No considerar el vínculo afectivo de los hijos de la comunidad LGTBI y dejar esto último como una débil señal de familia, es inaceptable.  “No se ama por ley ni por decreto”. En el 2015 hablamos de familia nuclear, gaysparental, lesbomaternal y generoparental, entre otras, cada una de ellas existente históricamente. Lo medular de la familia es asegurar la estabilidad emocional, social y económica, a su vez entregar cariño, amor y contención, este último solo se establece en la cotidianidad de la relación y no por ley  ni consanguineidad. Las familias lesbomaternales y gaysparentales son familias donde lo principal es el vínculo que se establece entre los miembros, y entrega a la sociedad ciudadanos empoderados, no los hace telepatas ni pueden volar, pero sí saben de derechos humanos.

Reconocer a nuestros hijos o hijas  es fundamental, pues es un derecho universal: Derecho a la identidad, saber quiénes son sus padres o sus madres. Separar a nuestros hijos en caso de la muerte del padre biológico y entregarlos a una familia, es hacer desaparecer sus raíces y su historia y una violación a  los DDHH.

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Chile. Trabajo sexual. El nuevo escenario laboral de latinoamericana.

Por Jose Luis Diaz

Posiblemente pocos hemos escuchado hablar de las trabajadoras sexuales, aquellas mujeres que consiente de su actividad y sabiendo de la utilización de su cuerpo se dedican a este trabajo, mal mirado, estigmatizado, perseguido y discriminado, personas a las cuales llamábamos prostitutas o prostitutos.

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El trabajo sexual, hoy nos coloca en un nuevo escenario, nos vuelca a la reivindicación de los derechos negados por cientos de años, de mujeres golpeadas y asesinadas al desamparo de la justicia, y peor aún, en ocasiones justificado por la justicia. Hoy posiblemente Jesús levantaría a Magdalena y le preguntaría: Mujer donde están los que te juzgan y en esta ocasión María no callaría y respondería; Presos por abuso de menores.

El escenario laboral latinoamericano cambia, luce labios rojos, vestidos cortos y unos largos tacos, no viste el uniforme institucional de una funcionaria de farmacia y si bien algunas trabajan las 24 horas, en la mayoría de los casos su trabajo se desarrolla en la noche, en complicidad con la oscuridad y colaborando con el anonimato de sus clientes.

Las trabajo sexual hoy son una verdad que exige, reivindicación, aceptación y también sus derechos laborales como trabajadoras y trabajadores, es decir el reconocimiento de su dignidad, respeto y máximos legales para ejercer su oficio; seguridad, buen trato y sobre todo salud y porque no decirlo ser mencionadas en las próximas palabras que se digan el 1 de mayo, día internacional del trabajador y trabajadora.

No podemos desconocer el machismo latinoamericano, la fuerza de su patriarcado y lo penetrante que ha sido la religión, viendo pecado en todo lo que se escapa de sus errores, porque a diferencia de los no consagrados en la religión, nosotros cometemos pecados. Mientras que sus abusos infantiles y conductas impropias solo son errores de la fe, o la fuerza de un espíritu demoniaco que se apodero unos minutos de ellos.

Hoy la sociedad está cambiando, apareciendo nuevas figuras sociales y nuevas figuras sindicales y las leyes con la demora que la caracteriza, Letelier debe estar agotado de 30 años de poder. El pronunciamiento de los sindicatos es fundamental en el reconocimiento de sus pares trabajadoras y trabajadores sexuales,  y así abrir paso en el mundo laboral a una ejerció conocido pero conscientemente ignorado.

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Los sindicatos saben que la lucha en derechos se consiguen en alianzas y acuerdos de base, no reconocer estas nuevas figuras en el campo social y laboral seria una error importante e injustificable, pues al igual que el carpintero y el obrero, siempre han estado existiendo en nuestra sociedad

Las trabajadoras y trabajadores sexuales han sido parte de las luchas por la independencia de América latina para así liberarnos de imperio colonizador español. También se han presentado en las luchas sociales que reivindican los derechos de los más desvalidos. Estuvieron gritando por el derecho a voto, por el término de la violencia hacia la mujer, peleando la democracia en tiempos  de las dictaduras latinoamericana.

A veces unos labios rojos gritan más fuerte derecho y democracia.

Para los científicos sociales este es un nuevo desafío, se termina la promiscuidad, la prostitución, la puta. Se termina el llamado a un centro de menores para arrebatarle sus hijos a la mujer que trabaja con su cuerpo. Hoy estamos frente a una nueva figura laboral, mujer u hombre que reivindica su ejercicio e instala un paradigma en el mundo del trabajo, la política y la cultura.

Es importante mencionar que las trabajadoras y trabajadores sexuales y así como lo señalan son y serán siempre mujeres u hombres  mayores de edad, pues también condenan el trabajo infantil y más aun si se trata de comercio sexual, no comparten el daño a la infancia.

Para la comunidad LGTBI latinoamericana, la complicidad de la noche, la discriminación y violencia sembró un lazo de compañerismo y fraternidad que solo la marginalidad en los derechos fue fortaleciendo,  es por esta razón que los trabajadores sexuales LGTB junto a las trabajadoras y trabajadores sexuales hetero inician las primeras alianzas para abrirse paso en un mundo sindical. A veces los espacios no solo se consiguen gritando sino comprendiendo que todos, todas y todes de alguna manera buscan llevar el “pan a la casa”.

En memoria a quienes alegraron el Puerto de San Antonio y siguen riendo…

Chile. El medidor eléctrico, un juego en dictadura

La alegría del corte de luz.

por Jose Luis Cano

Posiblemente muchas personas no entiendan el cariño y apego que se tiene a un aparato muchas veces mal cuidado y criticado.

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El medidor eléctrico en Chile y sobre todo en las poblaciones representa más que un simple aparato que implica problemas y costos, para muchos en su infancia,  el medidor eléctrico fue uno de los juegos en dictadura más recurrente y compartido entre los niños y  jóvenes de las poblaciones de nuestro País.

Para otros era la trampa al sistema explotador, un buen soldador sabia como engañar al  medidor y así proteger a la familia del costo de su trabajo, consiguiendo que este no figurara en los registros mensuales de electricidad, más de alguna vez fue parte de las conversaciones familiares para lograr detener el avance de su incansable cálculo de consumo. Creo importante mencionar al “imán” que siempre acompañaba al medidor para frenar el avance de reloj,  ni hablar de la quema de tapones o cuando nos pasábamos del gasto permitido y el medidor automáticamente cortaba el ingreso de electricidad al domicilio, evitando que un posible incendio nos eliminara la memoria, ya era suficiente la quema de libros realizada por militares.

Hoy esta historia la quieren cambiar, borrar de nuestra memoria, reemplazarlo bajo el rotulo de la inteligencia. Posiblemente nadie pensó que se podía escribir desde los afectos a un aparato, creo que yo era uno de esos. Sin embargo cuando ese aparato te ayudaba a sonreír pasa a ser algo más allá que un ser sin vida y sin historia. Pasa a ser parte de los cuentos que relatas en una fiesta de amigos, improvisando cuentos para tus hijos, recordando las complicidades de las infancias  en dictadura.

Cuando niño recuerdo que un simple juego nos convocaba a todos, en ese momento la dictadura era implacable en su actuar, asesinando niños, jóvenes y adultos, torturando ancianos y haciendo desaparecer a miles de chilenos. La bestialidad del dictador se hacía presente en todas las poblaciones de Chile a través de sus brazos militares que ejecutaban sus órdenes asesinas.

Las infancias y sus fantasías era difíciles de sostener, era un desafío abrigar tan inocente pensamiento entre muertos, balas y lacrimógenas.

Cada padre jugando a la mejor interpretación de Roberto Benigni, para suavizar el golpe en nuestras vidas, recuerdo que mi padre, entre lagrimones y limones, cada noche nos contaba un cuento de su autoría, un cuento a decir verdad “macabro”, que nos hacía llorar junto a mi hermano cada vez que lo escuchábamos. Hoy nos reímos y analizándolo bien,  el cuento era horrible para que nuestra vida fuera bella.

Los medidores de nuestro juego. Nos juntábamos; Carlos, Nelson, Manuel, Marcelo, yo y otros amigos a buscar nuestra felicidad de infancia, la cual  no dejaríamos que la dictadura nos arrebatara, éramos parte de la resistencia y no del sometimiento, veíamos y vivíamos la lucha de igual forma que los adultos, compartíamos los dolores,  mirábamos llegar las flores cuando perdíamos a uno de los nuestros. Era el único momento en que la seca y gris población, sin arboles ni plazas se dejaba sorprender por una caravana de colores y aromas que seguían al difunto guerrillero.

La reunión con los amigos no era improvisada. Amigos cercanos, cómplices y aliados, en busca de la entretención, ahí aparece uno de los juegos más emblemáticos de toda buena infancia, se apostaban las lealtades y complicidades, se trabajaba el compañerismo. Crecimos con el lema “si pillan a uno los pillan a todos” por lo tanto los códigos de infancia  estaban incorporados; jamás hablar, jamás delatar, y siempre callar pase lo que pase. Siempre callar, si alguien nos sorprendía y lograba alcanzarnos no podíamos dar nombres, en esos casos la respuesta era;  “estoy jugando solo”.

El juego era simple y mucho más entretenido que los actuales, entrar entre los callejones de casas y departamento,  “cortar la luz desde el medidor” y luego salir arrancando, era un triunfo que ameritaba dar vuelta  la cancha seca que compartíamos, nuestro escenario poblacional de peñas, discursos de dirigentes sociales y aveces improvisados festivales que nos alegraban la vida en tiempos de un chille temeroso y oscuro. Había que celebrar el apagón local que organizábamos.

Luego en el punto de encuentro con los amigos, contábamos cuantos medidores cortábamos y quienes salían es búsqueda de estos pequeños malandrines, un encuentro de carcajadas explotaba en cada uno de nosotros hasta transformarse en una sola. Un momento de infancia, alejados de lacrimógenas, vidrios quebrados, padres y familiares desaparecidos, caravanas florales y muertos, todo se transformaba frente a esos improvisados juegos que nos alegraban las infancias en la dictadura sangrienta de Pinochet.

Hoy los medidores, cómplices de aquel momento pretender ser arrebatados, borrados de la historia de cada uno o por lo menos de aquellos que vamos rescatando esas pequeñas instancias que nos hicieron felices en la sangrienta época, en donde le toque de queda, los allanamientos y la violencia de estado estaban naturalizados.

Hoy no solo se cambia un aparato, hoy se remueve la felicidad en tiempo donde la infancia era fracturada por la política de un estado impuesto a través de la traición de las armas.

Por todos los medidores de Chile, sus recuerdos y anécdotas.

Y por los recuerdos de trajo esta breve nota que dibujo una sonrisa y saco más de una carcajada.

Chile. Suicidio. El silencio de los nuevos hombres

Por Jose Luis Diaz

Posiblemente el acto suicida sea la acción con más preguntas, sin mayores respuestas y a la vez ninguna conclusión. Nos muestra el hecho altamente justificado y también condenado.

No le perdonamos al muerto haber concretado esa hazaña heroica de llegar al punto donde nada importa.

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Todo ser humano que aprecie la vida se ha encontrado en más de una ocasión con estas señales. Alrededor de ellos giran cuentos, historias y hazañas, algunos  suicidas en momentos de la historias han sido grandes héroes y que fueron por sobre los limites permitidos, los recuerdan canciones, museos y algún cuadro conmemorando la travesía.

Hoy parece que en una sociedad de derecho, el derecho al suicidio sea  el menos discutibles, suicidarse no esta en la parrilla política, menos aun en un país que defiende la vida, sin  importar la calidad de vida.

Estamos en una sociedad donde los rituales para soltar lo amado se han perdido. Lejos quedaron las mujeres vestidas de negro que anunciaban por la calle la partida de un ser amado.

La cuadra silenciosa donde estuvo el muerto hoy parece una postal de algún álbum viejo y retorcido.

En Chile, durante el año 2009, la tasa de suicidios es muy similar a la muerte en accidentes de transito y muy por debajo a las muerte por agresiones. Los hombres siguen liderando las cifras, superando por sobre un 300% a las mujeres, ese mismo año se suicidaron 1724 hombres y 424 mujeres, el año que escogí para levantar mi estadística no es casual, pues de dolor y suicido he aprendido no solo en un libro.

En el trascurso del ejercicio de mi profesión me ha tocado encontrarme con distintas personas que de alguna u otra forma se acercan al suicido, a través de una idea, un gesto, un intento o simplemente las victimas de quienes se atrevieron a cometer el acto suicida.

No podemos olvidar que el suicida deja víctimas.

Sin lugar a duda hablar de suicido es muchas veces hablar de un limbo persecutorio del cristianismo, que lo mantiene prohibido y condenado.

Suicidio para algunos es hablar de la derrota social que sufrió el desafortunado que tomo esa decisión o simplemente el desorden mental de un ser que habita un país sin ley de salud mental, dejándolo escapar como gotera filtrada de una mapa enfermo.

Como sociedad necesitamos hablar de la muerte y de como llegar a ella, hemos sido testigo como una pareja de ancianos se quita la vida, pues la miseria ya no podían sostenerlos, ahí nace la pregunta, será un suicido o es un asesinato social que conduce inequívocamente a la muerte. Un caso similar lo vimos antes con un hijo que mata a su madre y luego se suicida, ambos de la tercera edad, el hijo agotado de su vida precaria no podía dejar a su madre sola y decide la trágica acción.

Hay suicido, muerte asistida o asesinato colectivo, hacerse esas preguntas nos puede ayudar a ver que es lo que observarnos cuando escuchamos que alguien se quito la vida, es mas fácil dejarlo partir con las culpas o hacer el ejercicio mental de pensar la sociedad que estamos generando y como el vivir se transformo en un sobrevivir, siendo el suicido una alternativa a la verdadera vida.

Espero que este momento reflexivo no detenga a los suicidas, pues han estado ahí para recordarnos que somos los que decidimos seguir viviendo o sobreviviendo en un mundo de miradas esquivas y de colores grises.

En Chile los principales motivos de suicido son la depresión, abuso de droga y trastornos  mentales, en estos últimos las tasas mas alta son los bipolares y esquizofrenias, al saber estos uno se puede preguntar que hay para ellos, bueno todos cuentan con un programa ges, el cual dependiendo de los ingresos de la persona asegura las ventajas y beneficios. Quienes cuentan con más apoyo son los que se encuentran en el sector publico de salud, ya que presentan una red amplia de profesionales y beneficios, a diferencia de lo que están en el sistema privado de salud que cuentan prácticamente con el beneficio ges y la exclusión de otros programas por no cumplir el criterio de ingreso. Hasta la muerte es clasista.

Lo anterior es importante, hay muchos quienes se empeñan en instalar otras variables para la  vulneración suicida , variables que ellos crean y posteriormente venden la solución, es decir, invento el problema y lo reparo, practica que nos impide ver el mapa real de la muerte y sus formas.

Hoy debemos humanizar, contener los espacios para estos nos contengan, respetar las decisiones aunque estas despierten el más frió dolor.

El suicidio es otra muerte que acompañara nuestras vidas, plagadas de crímenes simbólicos y muertes resucitadas.

Cuando terminemos de aprender a vivir iniciaremos el camino de nuestra propia muerte, un prematuro atajo puede impedir que veas el hermoso árbol de la vida que ayudaste a cuidar.

En conmemoración a quienes decidieron partir.

Chile. Las putas lloran a las 5 AM

San Antonio, luces de un puerto olvidado

Por Jose Luis Diaz

El puerto de San Antonio, fue sacado del total anonimato por el artista escénico Andrés Pérez en su aclamada obra la negra Ester. No solo goza de esa bien relatada realidad nocturna  y también posee un  imponente puerto, el cual se levanta como uno de los más importantes de latinoamericana.

El Puerto Rojo de la dictadura guarda misterios entre sus calles, parques y cerros que se mantienen como un gran secreto popular.

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San Antonio oculta una historia, esas historias tristes que se viven a carcajadas entre alcohol, música y diversión, me refiero a las historias contadas por las putas del puerto, posiblemente me criticaran al referirme de putas, pero en los años 80 y 90 no existía el concepto de Trabajo Sexual, por lo tanto, eran las putas las que relataban las historias, la que arrendaba el cuarto, la que amaba intensamente a sus amigas y luego las odiaba.

Eran las putas que de día recorrían el puerto con tacos, labios pintados y al acecho de la mirada caliente de un cliente que pasaría por ellas, eran esas mujeres que se coordinaban para cuidar a sus hijos, se ayudaban a pasar el hambre y se compartían la leche, el pan y el vino.

No recuerdo discriminación hacia las putas del puerto, la verdad que en un puerto chico la discriminación hacia las putas pasa a segundo plano y sobre todo cuando en su gran mayoría eran mujeres las que manejaban  esa cara secreta.

San Antonio, abandonado desde la dictadura, puerto rojo lo llamaban, putas y comunistas bailaban frente a la idea de matar al asesino dictador y quemar su  casa  en Tejas Verdes, donde también existió un centro de tortura, nadie sabía cuando pasaba el criminal soldado, pero imagino su cara al ver subir y bajar mujeres de sus cerros, viudas de su dictadura arrastrando el taco por la ciudad.

En ocasiones durante mi adolescencia visitaba el maravilloso puerto de San Antonio, el aroma de la  harina de pescado no se hacía esperar, calles de arena, cerros para subir y otros para pecar.

A  los 15 años ya estaba  acercándome a la vida que posteriormente sería la mía y no me refiero a la cama remunerada, sino más bien a quienes posteriormente serian mis amigas, cuando el sol se esconde.

Los bares y centros de bailes de San Antonino nunca fueron de mi agrado, los encontraba monótonos, aburridos, muy compuesto para  mi gusto desordenado, las murgas de verano si bien lograba sacarme más de alguna carcajada la idea de estar expuesto frente a otros me colmaba y como no, si era parte de una familia conocida, el comercio era nuestro fuerte y de allí los saludos siempre estaban presentes, mi madre, una mujer hermosa, jamás negaba un saludo, sabia responder los piropos y también detener al señor poco galante que se propasaba en sus palabras, si no lo hacia ella siempre había un amigo cercano que la protegía, gesto de hombría y galantería que hoy parecería un insulto.

Cerca de San Antonia estaba la pagana y corrompida Cartagena, sexo, droga y fiestas estaban asegurados, era fácil estar ahí. El escenario proletario mezclado con clase pobre emergente no lograban llamar mi atención,  más bien lo encontraba como un espacio de niños y niñas presumidas, alardeando  los besos robados de la noche anterior, me aburría ver la masa homosexual que se encargaba de andar siempre junta, y el típico silbido que dejaban al pasar, la verdad que la tontera humana a veces me aburre y nos es que me aburra la tontera, sino lo básica que a veces puede llegar a ser.

En San Antonino conocí homosexuales y travestí, como si fueran los tíos o tías de infancia, mi madre me decía “vamos a ver a una amiga”, al llegar me daba cuenta que la amiga tenia voz ronca, se notaba su barba y a veces su manos grandes, algo atípico para una mujer, al parecer yo era el único que se daba cuenta de esto, ya que la amiga de mi madre eran de mi madre y siempre sus amiga.

El día  llego y junto a Pablo, nos fuimos a San Antonio, éramos de esos amigos que solo fomentábamos las ideas del otro, no existía la palabra cuestionamiento, a veces pienso que nunca supe de ese concepto y por lo mismo poco me afecta lo que al mundo le afecta.

Con Pablo decidimos salir una noche, era verano, estaban los típicos juegos esperando en San Antonia, esos juegos improvisados con motores de auto y ruedas para moverlos, centro de entretención que jamás paso por una supervisor municipal , San Antonio era pobre, necesitaba plata, y como dice mi amiga Romina “la necesidad tiene cara de hereje”.

Decidimos salir, queríamos una noche distinta, y ahí le muestro la otra oferta, las casas de diversión que tanto gustaban de marinos, extranjeros y uno que otro pescador de buena mar y recién pagado, ahí el entretenimiento sería distinto, estaría más cercano a lo que buscábamos y hasta era posible que nos llegue algo, en la noche todos los gatos son negros. Le explico que también las “Chiquillas son la raja” minas simpáticas, guapas y con historias,  así nos ahorrábamos que tener que compartir la vida aburrida de triunfos y glorias de los niñitos de Santo Domingo, nos alejábamos de sacrificio Cerro Arena y nos librábamos un poco del dolor del cerro placilla, todo mezclado en la misma discoteca.

Pablo, vamos a una casa de putas “que nos va a pasar, somos gays,  las chicas se entienden con los gays… relájate y vamos”  caminamos por las noches de San Antonio, buscando el lugar ideal,  así  frente a nosotros aparece  “Las Vegas” un conocido centro de encuentro, casa de caramba y samba o de remoliendo como se llamaba la obra…. pero acá todo era una verdad porteña y no un teatro.

Llegamos a la puerta y nos recibe el cabrón, el llamado regente, Reinaldo, cola viejo que al parecer le gustaban los jovencitos, nunca me saco su mirada, pero yo que en ese entonces me sabía manejar, no me intimidaba su acoso visual. Le dijimos que estábamos aburridos del los carretes de puerto, que mas bien parecían una fiesta de bingo o lotería y sin luces, Reinando entendió y pasamos a ser  los invitados de la casa, nos presento  las chiquillas, hermosas mujeres, delicadas, educadas, diosas del placer nocturno, esas mismas que durante el día caminaban de taco alto y labios pintados, ahora estaban junto a nosotros riendo, bebiendo y fumando.

La amistad poco se dejo esperar, hasta forjar el vinculo menos interesado del mundo, putas y gays, entrelazados en la complicidad de la ilegalidad, la discriminación y de la mirada social que te recuerda quien eres.

Las noches se fueron repitiendo,  la confianza con las chicas creció, nosotros éramos fieles a “Las Vegas”  los otros locales no nos gustaban, no tenían la impronta de esas mujeres, la Costeña, la Luisa, la luz Marina, la Santiaguina, la crespa.

Un día con Pablo mientras bebíamos nuestros tragos, veíamos como una hombre rodaba por las escaleras del tercer piso y la Costeña detrás de él, lo sigue tirando al primero, el muy tonto no le pago a la costeña, creo que fue un mal día para ese hombre, mientras veíamos esto con Pablo reíamos a carcajadas,  la costeña era una mujer seria y respetada.

Con el paso del tiempo comenzamos a darnos cuenta que en la casa de remoliendo la fiesta duraba hasta las cinco, el alcohol hacia lo suyo y las putas desaparecían, los rostros agotados y deslavados nos enseñaban a las  mujeres, madres, tías, hijas, que alegraban el lugar,  a las 5 de la mañana como un cometa de recuerdos, llegaban a su memoria sus hijos, sus padres y familia, ahí junto a Pablo nos quedábamos horas escuchando el porqué lo hacían, sus llantos parecían esperar un perdón de alguien o de algo. Un llanto que solo calmaba un abrazo homosexual que junto con buscar la entretención buscaron la ocasión para compartir una mirada fraterna cercana al pecado.

Las Vegas cerró, pero no sus miles de historias que hoy son contadas en el puerto y recogen la historia de aquellas valientes mujeres.

En Honor a las vegas y a las mujeres que ahí dejaron sus risas y alegrías