El matrimonio gay ruso abandona su país por su propia seguridad.

Tras hacerse público que habrían conseguido que reconocieran su matrimonio en Rusia, una pareja del mismo sexo habría recibido amenazas de grupos homofóbicos, lo que les ha llevado a abandonar el país mientras continua abierta una causa contra ellos por desfigurar documentos oficiales.

Por Luis M. Álvarez

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Activistas por los derechos humanos aseguran que existe una «amenaza real» contra la libertad y seguridad de Pavel Stotsko y Yevgeny Voitsekhovsky, la pareja que aprovechando un vacío legal consigue que una funcionaria de un centro multifuncional de servicios gubernamentales y municipales reconociera el matrimonio que habían formalizado en Dinamarca. Mientras las autoridades investigan a la funcionaria, la policía declara inválidos los documentos de identificación de la pareja, abriendo un caso administrativo en su contra por «desfigurar intencionadamente un documento oficial», según confirma este lunes, 29 de enero, la Red LGBT Rusa, desde donde aseguran que han abandonado el país.

Uno de los promotores de la infame Ley de propaganda homosexual, Vitali Milónov, habría denunciado el caso después de que la pareja, a quienes se refiere como «cabras malolientes», compartiera en las redes sociales una imagen de sus pasaportes con el sello que reconoce su matrimonio en Rusia. En realidad, no se trata de los pasaportes para viajar fuera del país, sino un documento interno, similar al DNI en el que se acredita su domicilio y estado civil, obligatorio para todas las personas mayores de 16 años de edad. «Nuestros pasaportes fueron sellados por funcionarios que tenían todo el derecho de hacerlo bajo la ley federal», asegura Stotsko rechazando la acusación de haber desfigurado su pasaporte y recalcando que el conflicto se ha producido por un vacío legal. Asesorados por sus abogados, la pareja habría entregado sus documentos a las autoridades, quienes les habrían entregado unos pasaportes provisionales de reemplazo.

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Fuente: Univesogay.com

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Rusia reconoce por primera vez un matrimonio homosexual

Eugene Wojciechowski y Pavel Stotzko se casaron en la capital danesa de Copenhague a principios de este mes.

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Eugene Wojciechowski (izquierda) y Pavel Stotzko se sorprendieron cuando su unión se registró oficialmente

Una pareja de recién casados ​​rusos se han convertido en la primera pareja del mismo sexo en reconocer su matrimonio en su país de origen, después de encontrar un vacío legal aparente.

Al su regreso a su país, presentaron sus pasaportes con un estado civil actualizado. Pero no esperaban que se reconociera su sindicato, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo es ilegal en el país.

En declaraciones al canal ruso TV Rain, la pareja dijo que su estado civil había sido validado por un miembro del personal “sin preguntas superfluas”.

“Ni siquiera cambió su expresión”, dijo la pareja.

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Reconocimiento del matrimonio de la pareja (Facebook / Pavel Stotsko)

Rusia no registra matrimonios entre personas del mismo sexo, pero la ley del país establece que los matrimonios realizados en el extranjero se consideran legítimos si no hay nada que contradiga el “Artículo 14 del Código de Familia”.

El artículo parece contener una escapatoria, ya que prohíbe los matrimonios entre parientes cercanos y personas que ya han sido registradas como casadas, pero no establece que las uniones del mismo sexo puedan ser descalificadas.

Hay una línea que establece que se requiere el “consentimiento mutuo voluntario del hombre y la mujer que ingresa en matrimonio” para validar la unión.

Sin embargo, un oficial de prensa en la oficina de Moscú donde el Sr. Wojciechowski y el Sr. Stotsko aprobaron su matrimonio no le dijeron a TV Rain que se había cometido un error.

Él dijo: “Su pregunta tendría sentido si el Código de Familia de la Federación de Rusia utiliza una formulación diferente, por ejemplo, ‘consentimiento voluntario de las personas que contraen matrimonio'”.

Aunque la homosexualidad fue despenalizada en Rusia en 1993, la homofobia es muy común.

En 2013, el país introdujo una “ley de propaganda gay” que prohibió la “promoción” de la homosexualidad entre los menores de 18 años, que los críticos dicen que ha incitado a la violencia y el estigma homofóbicos.

Una encuesta realizada a principios de este mes por el Centro Levada descubrió que más del 80 por ciento de los rusos consideran el sexo gay “reprensible”

Fuente: Independent.co.uk

Refugio para personas LGBT en Rusia

Debido al rechazo generalizado hacía la población LGBT en Rusia, Moscow Community Center, una organización civil a favor de los derechos de las personas de la diversidad sexual y de género, abrió las puertas del primer refugio para esta población. El espacio, que se encuentra a las afueras de Moscú, tiene capacidad para resguardar a 14 personas.

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La discriminación y marginación de estas personas es muy común en el país, sobre todo después de la promulgación en 2013 de una ley que se opone a la “propaganda homosexual” dirigida a menores de edad.

Debido a este contexto, encrudecido por las revelaciones del periódico opositor Novaya Gazeta sobre las persecuciones en contra de homosexuales en Chechenia, los activistas de la organización decidieron crear este espacio para albergar personas LGBT que huían de sus lugares de origen.

Sus residentes provienen de toda Rusia y, en el caso de Nicole, una mujer transexual, de Azerbaiyán, una exrepública soviética del Cáucaso.

La estancia en el Moscow Community Center no puede ser permanente. Después de seis semanas, en las que se les ofrece también comida y atención psicológica, se les considera preparados para salir rumbo a otro país para que puedan seguir con sus estudios e iniciar su vida profesional

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Fuente: desastre.mx

Natalia Oreiro ayuda a la visibilización desafiando a las autoridades rusas.

Fue en uno de sus últimos shows en Rusia, un país donde sus autoridades son acusadas de discriminar a los homosexuales.

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La uruguaya tiene millones de fans en Rusia y según contó recientemente ya perdió la cuenta de cuántas veces viajó a ese país a presentar su música.

Amada e idolatrada, en Rusia se dio el lujo de desafiar a las autoridades mostrando una bandera del orgullo gay.

En un país cuyas autoridades son acusadas de homofóbico, Oreiro se la jugó y exhibió esta bandera, según informó en su cuenta de Twitter Franco Torchia, quien contó que fue Natalia quien le envió la foto, informó RatingCero.com

Fuente: subrayado.com.uy

Rusia. Sacerdote de la iglesia ortodoxa sale del armario.

Antiguo profesor de idiomas en un seminario, se ha convertido ahora en un símbolo de la lucha contra la intolerancia en un país donde las minorías sexuales, tras un periodo de libertad tras la caída de la Unión Soviética, vuelve a estar reprimida por la discriminación social y la homofobia institucional.

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Un pope ortodoxo, Artiom Vechelkovski, ha desafiado la actual corriente homofóbica en Rusia al salir del armario y abandonar la Iglesia al perder la fe en Dios y en sus superiores, lo que le ha costado la persecución oficial.

“Desde que tengo uso de razón sé que soy homosexual, pero yo nunca consideré que fuera un pecado. En cambio, la alta jerarquía de la Iglesia Ortodoxa Rusa cree que arderé en el infierno”, ha señalado Vechelkovski.

“Al entrar en la Iglesia uno debe confesarse. Pero en la confesión sólo hay que arrepentirse de los pecados. Y para mí ser gay no es algo por lo que deba pedir perdón”, dijo.

Asegura que durante todos los años que fue miembro de la Iglesia “nunca se sintió incómodo en su piel”, ya que “todos los que le rodeaban sabían que era homosexual, eran muy comprensivos y nunca me condenaron”.

“Es que yo soy muy feliz de ser gay. Nunca he pedido a Dios que me hiciera de otra forma. Tampoco sufrí nunca por ello. Siempre fui discreto. Nunca fui a un desfile de orgullo gay. Todo el mundo sabía cómo era yo, pero nadie se escandalizaba”, insistió.

Considera que la Iglesia Ortodoxa Rusa está llena de gente “honesta” y “tolerante”, pero que la alta jerarquía es otra cosa: “La Iglesia no es un Ejército uniforme. Hay disparidad de opiniones. Hay gente ultraconservadora y otra muy tolerante. Los religiosos de a pie no son homófobos, pero los que encabezan el episcopado sí lo son”, resalta.

Vechelkovski cree que “la Iglesia ya no cumple sus funciones que consisten en propagar el mensaje de Dios”, ya que se ha convertido “es una institución centrada en ganar dinero y para la que dar de comer a sus feligreses ya no es una prioridad”. “Es una estructura jerárquica hipócrita. El aparato burocrático eclesiástico es dictatorial, no democrático. Los popes son esclavos de la arbitrariedad de sus superiores. La Iglesia necesita una revolución, un nuevo Martín Lutero que reforme las instituciones”, asevera.

El sacerdote conoció a su actual pareja en 2010 y dos años después se fueron a vivir juntos a un apartamento, tras lo que fue alejándose “gradualmente” de Dios.

Con todo, niega que la Iglesia le conminara a marcharse y que ser homosexual fuera lo que le empujó a dejar el seminario, sino su pérdida de vocación. “Si hubiera seguido creyendo en Dios, hubiera seguido. Cuando me hice cura era un idealista, un romántico. Me gusta decir que estaba enfermo y ahora, que he madurado, me he curado”, señaló.

Reconoce que fue un “salto en el vacío”, que “era muy feliz” como profesor en el seminario, donde enseñaba inglés, español, griego, latín, hebreo y el Nuevo Testamento. “Los estudiantes me querían mucho. La verdad es que fue un poco una aventura, pero no quería tener que mentir sobre mi fe. Firmé una solicitud y colgué los hábitos”, dijo.

Ahora vive con su madre en su Togliatti natal, pero reconoce que se mudará con su pareja en cuanto encuentre un trabajo, mientras cuenta con el apoyo moral de su hermano gemelo, que también es cura.

“Ahora sólo quiero vivir y ser feliz. Sigo creyendo en los ideales morales cristianos, pero no quiero tener nada que ver con la iglesia. Espero que me dejen enseñar, que es lo que sé hacer. Me gustaría trabajar de profesor en una escuela, mi auténtica vocación”, confiesa.

“Con la llegada al poder de Vladímir Putin hemos regresado a la Edad Media”

En cuanto a la situación en la sociedad rusa, la describe como “catastrófica”, cuando tras la caída de la Unión Soviética hubo un período de “mucha tolerancia”. “Con la llegada al poder de Vladímir Putin hemos regresado a la Edad Media. Uno no puede creer que estemos en un país europeo del siglo XXI. La retórica oficial es inculta y bárbara, y únicamente busca manipular a las masas”, opina.

Sobre la ley contra la propaganda homosexual ironizó que “sólo con decir que eres gay ya te pueden acusar de propagar la homosexualidad. Persuadir a alguien para que se haga gay, es como convencerlo para que tenga los ojos verdes”. El mismo ha sido víctima de la nueva ley, ya que las autoridades han abierto una causa penal en su contra por promover la homosexualidad.

“Me han amenazado en varias ocasiones, pero es cosa de las autoridades. No veo odio en los ojos de la gente. No creo que todos sean homófobos. Espero que esta retórica signifique el pronto fin de Putin”, admite.

NOTA PUBLICADA EN: Cáscara Amarga