21° Festival Internacional de cine lésbico, gai, transexual y bisexual de Madrid.

El Festival Internacional de Cine LGBT de Madrid, se realizará desde el 27 de octubre hasta el 13 de noviembre.

LesGaiCineMad, el Festival Internacional de Cine LGBT de Madrid, se prepara para el comienzo de su vigesimoprimera edición. Desde el 27 de octubre hasta el 13 de noviembre, más de 110 películas se proyectarán en las 18 sedes oficiales entre largometrajes, cortometrajes, documental y videoarte. Sala Berlanga, Cineteca, Casa de América, el Instituto Francés o el Ateneo de Madrid son los principales lugares de proyección de esta edición, además de DLRO Live, Universidad Complutense de Madrid, COGAM, Fundación 26 de diciembre, Fundación Triángulo, el PIAHT, el Centro Cultural Pilar Miró, la ECAM.
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Como novedad de este año, LesGaiCineMad saldrá de la capital para instalar sedes oficiales en varios municipios del extrarradio y llegar, de esta manera, a nuevos públicos interesados en el Cine LGBT. Los Ayuntamientos de San Sebastián de los Reyes, Getafe, Rivas-Vaciamadrid y Leganés, así como la Universidad Carlos III de Madrid, proyectarán películas de temática LGBT para sensibilizar y naturalizar la diversidad afectivo-sexual y las múltiples realidades de nuestra sociedad.

Tres grandes secciones coparán los 18 días de proyecciones: Sección Oficial, Documental y Panorama serán las grandes protagonistas de un festival organizado por Fundación Triángulo Madrid y que lucha por los Derechos Humanos en todo el mundo, usando el cine como herramienta de sensibilización. Entre las películas de este año, destacan estos 8 títulos:


Below Her Mouth – Foto: Uso permitido

-Below Her Mouth (April Mullen, Canadá, 92’)

Rodado por un equipo técnico 100% femenino, esta película que ha revolucionado el TIFF Festival de Toronto cuenta la ardiente pasión que, pese a estar prometida con su novio, siente Jasmine al conocer a Dallas (la modelo Erika Linder en su portentoso debut en el cine). Tórrida y sexual como pocas películas lésbicas se han atrevido a ser.


AWOL – Foto: Uso permitido

-AWOL (Deb Shoval, EEUU, 85’)

Lola Kirke (‘Mozart in the Jungle’, ‘American Mistress’) interpreta a una joven que para escapar de su pequeño pueblo de la América profunda decide alistarse al ejército. Pero cuando conoce y se enamora de Rayna, una mujer mayor que ella, los caminos de ambas tomarán rumbos inesperados.


Pojkarna – Foto: Uso permitido

-Pojkarna (Alexandra-Therese Keining, Suecia, 106’)

La directora de ‘Kiss me’ se vuelve a poner tras las cámaras para rodar esta película de ciencia ficción protagonizada por adolescentes. Tres amigas, marginadas en clase, encuentran una planta mágica cuyo néctar les descubrirá aspectos nuevos sobre su sexualidad e invitará a reflexionar sobre el género y a vivir aventuras de amor y deseo.


Uncle Howard – Foto: Uso permitido

-Uncle Howard (Aaron Brookner, EEUU, 96’)

El legado del joven artista Howard Brookner, fallecido prematuramente víctima del SIDA, hubiese caído en el olvido si no fuese porque su sobrino Aaron rescató el material que rodó su tío: documentos sobre la vibrante escena artística y gay del Nueva York de los 80, con apariciones de gente como Jim Jarmusch, Madonna o William Burroughs. Estreno en Madrid de este documental.


Political Animals – Foto: Uso permitido

-Political Animals (Jonah Markowitz y Tracy Wares, EEUU, 87’)

Documental que narra la historia de cuatro mujeres lesbianas con talento y coraje, que fueron las primeras legisladoras de California en salir del armario. Lucharon por que se aprobaran leyes antidiscriminatorias y allanaron el camino a todos los logros de los derechos LGBT en EEUU que culminaron con el Matrimonio Igualitario en 2015. Estreno en Europa.


Taekwondo – Foto: Uso permitido

Taekwondo (Marco Berger y Martín Farina, Argentina, 107’)

Fernando es invitado por su compañero de Taekwondo a pasar unos días a una quinta con una decena de amigos, atractivos veinteañeros aparentemente heterosexuales. Tienen piscina, sauna, y mucho tempo libre. Los directores Berger (‘Hawai’, ‘Plan B’) y Farina (‘Fulboy’) ruedan con estilo este film de cuerpos, miradas y seducciones.


Nunca vas a estar solo – Foto: Uso permitido

-Nunca vas a estar solo (Álex Anwandter, Chile, 81’)

Inspirada libremente en el triste caso de Daniel Zamudio, joven cuyo crimen homófobo conmocionó a Chile, esta película es un delicado pero impactante análisis de la violencia y la homofobia, de sus causas y sus consecuencias. Es el debut en la dirección del popular músico chileno Álex Anwandter.


Jesús – Foto: Uso permitido

-Jesús (Fernando Guzzoni, Chile, 82’)

También recordando el caso Zamudio, esta visceral película trata sobre Jesús, un joven bisexual sólo interesado en el K-Pop, la noche y las drogas, lo cual tendrá un fatal desenlace. Brutal reflexión sobre la violencia, la sexualidad y la familia. El film sacudió la Sección Oficial de San Sebastián. Contiene sexo explícito y violencia gráfica.

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Madrid tiene un hogar para victimas de homofobia

Madrid cuenta con el primer centro de acogida de España para personas discriminadas por su orientación sexual.

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Manuel Ródenas (derecha) y el escritor francés Edouard Louis, en el hogar para víctimas de la homofobia abierto en Madrid. KIKE PARA

Hay gais, como Karim (nombre ficticio), que hasta que llegaron a Madrid no habían visto nunca a dos hombres de la mano. En el pueblecito del Magreb de donde procede, semejante “ostentación” podría costarle la cárcel. Pero no hay que irse tan lejos para comprobar la discriminación, latente o sin disimulo, por orientación sexual o identidad de género. No muy lejos del barrio madrileño de Chueca, epicentro de la fiesta del Orgullo Gay, de los arcoíris que engalanan los balcones, del ambiente festivo, cinco homosexuales rehacen sus vidas en el primer, y de momento único, hogar para víctimas de la homofobia que hay en España. La ubicación exacta del piso, gestionado por la Fundación Eddy, es confidencial por razones de seguridad.

El objetivo del proyecto es atender a los jóvenes LGTBI (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales), todos mayores de edad, víctimas de la violencia y la exclusión social. “No hemos inventado nada, este modelo existe en Estados Unidos, Israel, Reino Unido, Francia, Australia… Hablamos de sociedades civilizadas donde aparentemente existen unos derechos civiles, donde hay una legislación, pero también una cruda realidad: un rechazo familiar que aboca a la exclusión social. Como en el caso de España, avances como la aprobación del matrimonio homosexual hace ya 11 años, no han erradicado la homofobia, y mucho menos la familiar”, explica Manuel Ródenas, director de la fundación y abogado especialista en temas LGTBI.

Daniel Escobar, universitario de 18 años, entró el primero en la casa, el 25 de abril. Es el único que no oculta su nombre. “Ni mi padre ni mi madre saben dónde estoy ni cómo estoy. No quiero que vuelvan a invadir y a pisotear mi intimidad”, explica. Contando a Daniel, ahora son cinco inquilinos, más el responsable del hogar. Las dos plazas que quedan libres ya están reservadas para personas a las que deriva allí un trabajador social externo que acredita que se adaptarán al perfil del hogar. “Cada uno venimos de núcleos familiares distintos, tenemos nuestros demonios, de ahí que se le conceda muchísima importancia a la convivencia”, añade Escobar. Para facilitarla colaboran por parejas en la cocina o en las tareas de limpieza.

Si Escobar es el veterano, Paco, de 21 años, es, hasta la fecha, el último en llegar. “No tengo lazos con mi familia, es el típico caso de familia desestructurada”, se presenta. Cuando cumplió los 18 años se fue de casa y desde entonces no ha parado, sin rumbo fijo.

“Todos los gastos de la casa están cubiertos, desde el alquiler a la luz, pero la idea no es albergarles y ya está. El objetivo es que se formen, busquen un empleo, que se desarrollen como personas. Para ello cuentan con apoyo psicológico, se cuidan mucho las actividades culturales y tareas en común, interviene Ródenas. “Aquí aprenden a organizarse, a trabajar en equipo, a ver que no están aislados, que pueden vivir con otra gente sin problema alguno”, resume.

“Intentamos que las actividades que se hagan tengan fines pedagógicos, como los huertos ecológicos”, expone José, un latinoamericano de 33 años que se despidió de su país “harto del ambiente machista y agresivo”. Desde abril es el responsable del hogar. “La gente viene muy dañada, nadie entra aquí de la noche a la mañana… Implica que han roto con la familia, lo único que han conocido”, recalca.

La visita del escritor Édouard Louis provoca un pequeño terremoto en el hogar. Es el autor de Para acabar con Eddy Bellegueule (Salamandra), el libro más leído de la casa y que da nombre a la fundación. Su protagonista, un homosexual de 16 años, huye de casa y empieza de cero. “Cuando publiqué el libro recibí montones de cartas de personas de España que me contaban que habían tenido la misma infancia de dominación, de insultos, de violencia. En definitiva, de silencio… Por eso adquiere tanta importancia la apertura de este hogar. Me emociona que se ofrezca la posibilidad de reinventarse y empezar de nuevo”.

Fuente: elpais.com

“Por Un Beso” un corto para luchar contra la homofobia

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Celebrar el Orgullo Gay es importante y no debemos olvidar que cada día muchas personas son agredidas y acosadas, en todo el mundo, por mostrar públicamente su orientación sexual.

Para luchar contra ello, David Velduque ha rodado ‘Por un beso’. El cortometraje del Orgullo LGTBI 2016.

Madrid. Intensas agresiones homofóbicas

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Eso es lo que les gritan mientras les dan golpes, puñetazos, patadas. Maricones de mierda. Los acosan, los persiguen, los rodean, los empujan contra la pared, los derriban al suelo. ¿Dónde? ¿En Siria, en Iraq, en Arabia Saudí, en Irán? No. En Madrid. Desde que empezó el año, sucede cada dos días: 64 agresiones homófobas en 2016. Que sepamos: muchas de ellas quedan sin contabilizar porque las víctimas no las denuncian. El Observatorio Madrileño contra la Homofobia, creado por la asociación Arcópoli, alerta de que solo 12 de ellas han acabado en denuncias ante la policía.

Pero, ¿por qué no denuncian las víctimas? Porque con los insultos y los golpes les entra el miedo en el cuerpo. Algunos de los ataques son grabados con móviles por los agresores, cuyas amenazas se convierten en una mordaza para los agredidos. No denunciarán y, probablemente, no volverán a ejercer los derechos por los que son atacados: la libertad de dar un beso a otra persona libre, la libertad de ir por la calle de la mano de quien quieras. Sí, parece que hablamos de Irán, de Iraq, de la Siria del ISIS. Pero no. Hablamos de Madrid.

Los colectivos LGTBI se han vuelto a echar a la calle para exigir una mayor implicación política frente a estos delitos de odio, pues los homófobos suponen más del 30% de esa clase de delitos. Piden contundencia al Ayuntamiento, instando a la corporación de Manuela Carmena a poner en marcha la oficina contra los delitos de odio que fue aprobada hace un año en el pleno municipal; piden que la Comunidad de Madrid apruebe la Ley de Protección contra la Discriminación por la Diversidad Sexual y de Género.

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En las últimas décadas, el movimiento LGTBI había convertido Madrid en una buena parte de su cuartel general. Gais, lesbianas y transexuales venían al barrio de Chueca a respirar desde unas provincias y unos pueblos en los que su vida se asfixiaba en el armario del disimulo y la represión. Frente al desprecio y al rechazo de sus entornos, en ese barrio que salió de la depresión gracias a la alegría multicolor de la liberación podían ser quienes eran y amar a quien amaban. Chueca se convirtió en un referente mundial de libertad. Una libertad que se extendió como se extiende la conciencia, y se fue derramando alrededor, como un buen caldo en el que fermentar el futuro: en los últimos años, ya no solo en Chueca sino en todo el centro de Madrid, cada vez más parejas del mismo sexo, más ciudadanos y ciudadanas, han ejercido sus derechos básicos (a la libre circulación, por ejemplo) con normalidad. Y nos hemos sentido muy orgullosas de que una ciudad de política pepera fuera hogar de libertades.

¿Qué ha pasado entonces para que estemos asistiendo a una violencia que ya no tenía cabida en Madrid? ¿Cómo es posible esta regresión? No parece casualidad, no parece extraño que surjan estas manifestaciones homófobas en una Europaque hace tal gala de xenofobia y crueldad con las personas que llegan clamando por un refugio. Muchas de ellas huyen precisamente de lugares donde su integridad física y su propia vida corren serio riesgo por el hecho de ser personas LGTBI. La ola de ultraderechismo, neofascismo y neonazismo que, como reacción a su llegada, recorre el continente es contagiosa como una peste. Permanecer en la indiferencia ante esta realidad o dejar que sea demasiado tarde juega en nuestra contra. El fascismo siempre ha actuado de forma semejante: se cuece en crisis económicas que frustran a la población, se transforma en crisis sociales y se acabando cebando en falsos enemigos. Que siempre son los mismos: los extranjeros, los demócratas, los libres, los homosexuales.

En esta preocupante situación, arrecian y arreciarán los delitos de odio. Si bien en la reforma del artículo 510 del Código Penal se incluyó como agravante la motivación homófoba o tránsfoba, urge ir más allá y, como mecanismo de prevención, combatir además el propio discurso del odio: detectarlo y perseguirlo, también en las redes sociales, e incorporar esa prevención en planes que eduquen en la diversidad y vigilen, entre los adolescentes, en los medios de comunicación o en internet, conductas discriminatorias.

Este es el sentido de la proposición no de ley presentada por los socialistas a través de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados, que exige una ley integral contra los delitos de odio. Todos los grupos la han apoyado. Menos el PP.

Debemos actuar con urgencia frente a lo que está sucediendo. Las agresiones homófobas son repugnantes en sí mismas y, además, un indicio de lo frágiles que pueden llegar a ser los derechos conquistados si no estamos alerta y siempre en disposición de seguir defendiéndolos. En una sociedad libre, democrática y decente, todos y todas debemos ser esos maricones de mierda.

Fuente: eldiario.es