Chile. Las casitas del Barrio Alto. Protesta que incomoda


por @psicologodiaz

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Las casitas del barrio alto. Esas que desde un punto geográfico pareciera entregar una distinguida clase social, que los hace diferente a aquellos que habitan las secas y desoladas villas dormitorios que abundan en la región metropolitana. Un sector privilegiado, en donde por años han contado con mas dotación policial que la necesaria, personas que parecieran tener un salvoconducto a la impunidad. Te invita a codearte con otros de tu misma “estirpe” “linaje” frases tan bien utilizadas para hacer la distinción del “roto” hoy llamado lumpen, y que muchas veces son el punto de aglutinamiento de empresarios y gente de “bien”, entiéndase por gente de bien, aquellos que no pagan impuesto, están colgados de luz, maltratan a sus empleados, en ocasiones les prohíben el uso de piscina y en otras mas extremo invitan al personal de servicio a la playa para sujetar su quitasol y todo esto con uniforme.

Durante este estallido social se vieron completamente amenazadas y algo parecido a la escena que nos muestra la película Machuca, escrita por Andrés Wood, estrenada en el año 2004, nos regresa a ese tiempo y nos vuelve a mostrar la cara de la desigualdad y no me refiero a cualquier desigualdad, pues esta es una desigualdad de humanidad, una pobreza de alma. Deja en evidencia una injusticia social y por sobre todo la falta de sensibilidad y humanidad que existe en el país que hemos construido y que pretendemos reconstruir.

Los señores poderosos y sueltos senos, se vieron sobrepasados con la llegada de cientos de rotos” a su verdadero Oasis, posiblemente este es el oasis al cual se refería el presidente sin ejercicio Sebastian Piñera, el mismo que ha demostrado su incompetencia para gobernar y la falta de toda la sensibilidad social, al no escuchar las voces de millones que desde las calles a través de cantos, intervenciones artísticas, marchas y otras manifestaciones dicen fuera Piñera, el mismo grito que nos saca cada tarde a las calles, sin violencia sino con arte, sin pistolas sino instrumentos musicales, sin asesinos sino héroes de primera fila y otros que alegran la jornada.

Todo comenzó con una “guerra” de dimes y diretes en el apacible Mall del la Dehesa, donde un grupo de manifestantes comenzaron a pedir por mas derecho y dignidad, esto fue un bofetada para quienes asisten a esos concurridos lugar mas bien conocido por ser un importante punto encuentro social. Ver que la servidumbre de sus casas se levante contra ellos no lo podían permitir, y es ahí uno del principal punto de quiebre, que sin lugar genero una herida narcisista en los que observaban el acto, pues la molestia ciudadana no iba dirigida a ellos, sino mas bien al sistema que ahí existía, sin embargo el levantamiento de las clases no podía esperar.

Los hombres de senos pronunciados debían ser protagonista de esta historia y atribuirse una parte del estallido social, que mejor parte que la del afectado, del dolido, ahí donde se esconde el resentimiento bajo una clase social, competían con quienes habían estado dispuesto a perderlo todo contra gente que tenían miedo perder lo que con el mínimo sacrificio habían heredado o ganado.

Las casitas del barrio alto esconden muchas cosas. Disfrazan algunas y maquillan otras o simplemente se van del país, cuando la situación ya los supera.

Los hombres de senos pronunciados en su gran mayoría, no pertenecen al 1% mas rico del país, ese que es dueño de tierras, ríos y mar, mas bien son empleados asalariados de los verdaderos dueños que muchas veces viven fuera de nuestro territorio. A pocos se les ocurriría vivir en Chile, un país que esta colgando del mundo y con cientos de catástrofes naturales que lo hace completamente impredecible, por lo tanto dejan a su mayordomo de confianza administrando sus bienes.

En las casitas del barrio alto, esas mismas en donde sus dueños señalaban con fuerza “andate roto” se ocultan realidades que muchas veces no se sospechan.  Recordemos que los mismos que gritaban “roto”, eran los que llenaban mas de un carro de supermercado para encontrarse con una amiga del sector y luego los dejaban tirados, llevándose a casa el pan con mantequilla y a veces una mermelada para la semana.

Los dueños de las casitas del barrio alto, muchas veces para aparentar su calidad de vida, manejaron con celulares, los que terminaron en un bochornoso descubrimiento, que esos aparatos eran de madera y no hablamos de raulí u otro, sino que celulares de simple pino.

En las casitas del barrio alto, se come en la medida de lo posible, no por dieta, simplemente es que sus bolsillos no les alcanza a cubrir una alimentación adecuada, viven gracias a la ropa americana, si bien hablan de grande e importantes giras de estudios para sus hijos, están siempre son pagadas por la tarjeta de turno, la que no aguanta las varices de tanta explotación.

En las casitas del barrio altos, la violencia intrafamiliar es grave, y digo grave porque en su afán de enseñar normalidad y buen vivir, ocultan las lamentables situaciones de agresión y así ahorrarse el que dirán.

Esos hombres de senos pronunciados, fueron los mismo que prefirieron defender sus barrios de los rotos antes que defender la violación sistemática que hacia la iglesia católica sobre sus hijos y peor aun como gesto de completa deshumanización siguen visitando esos mismos templos de libre ejercicio sodomita.

Es bueno decirle a lo señores que esta lucha es también por ellos, para terminar su esclavitud de apariencias, terminar con sus enemigos inventados por el sistema, también recordarles que su cuna no es de oro y como señala la doctora Maria Luisa Cordero, son simples hijos o nietos de recolectores de papas.

Antes de sus dichos e insultos recuerden que son esos rotos de población los mantienen donde están, y que el trabajo no se agradece, se gana como lo ha ganado cada uno de los cientos de Chilenos que esta vez se han levantado en este estallido social, por justicia y equidad.

Posiblemente, en una de las peticiones pidamos que los hombres que vivan en las casitas del barrio alto, puedan acceder a la reducción de mamas que tanto lo requieren y así sigan aprovechando los privilegios que han logrado gracias a los rotos de Chile.

En Honor a todos esos dueños de casitas del barrio alto que han sido alimentados por los rotos patipelados de nuestro país.

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