La batalla de Chile. Un estallido social


Por @psicologodiaz

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El 18 de octubre del 2019, la gente despierta distinta, posiblemente la contaminación de sus aguas o la falta de la misma en otros sectores los levanta de su cama con sed de justicia.
Todos a la calle, todos gritando justicia, bajo el eslogan #chiledesperto. Nuestro país se preparaba para hacer frente a las desigualdades y abusos mas inverosímiles que el gobierno y el Estado habían articulado para nuestra clase trabajadoras.
Quienes dieron el punta pie inicial a esta revuelta, fue el jardín de las alegrías, esos pequeños pingüinos que mañana y tarde saben como luchar, después de una fuerte criminalizacion a sus necesidades, de la incansable violación a los derechos humanos de estos NNA. Ningún ministro salio en su defensa si no mas bien para remarcar la criminalizacion de los actos.
Por nuestra parte ya estábamos acostumbrado a la violencia, al borde de naturalizarla, eramos un pueblo errático, dubitativo, y porque no decirlo, muchas veces cobarde.
Los estudiantes dieron el paso inicial de esta posta de justicia e igualdad, el resto de la sociedad sin necesidad de inscribirse en esta carrera estudiantil tomo el desafió, sumándose a las demandas. El pueblo había despertado de años de injusticia.
Las villas dormitorios creadas en democracia ya no serian el receptáculo de cuerpo inerte, Chile había despertado. En santiago ese 18 de octubre comenzó con fuerza, la misma que se transmitió al resto de las regiones. Las demandas se unieron y decidieron esta vez salir en bloque de estallido social.
Todo el sistema de este paradisiaco país estaba en crisis, las jubilaciones por medio de las
AFP, la salud por medio de las ISAPRES y el sistema publico, la movilización encaraba las
licitadas a empresas de la electricidad, agua, gas… Todo y todo parecía entraba al saco que lleva el pueblo en su espalda, seria esparcido en las calles para iluminar las noches de fuerte batalla.
El gobierno acuso recibo y lanzo todo su poderío militar y policial contra pueblo, y no para detenerlo. PIÑERA MANDO A MATAR AL PUEBLO, si no lo mataba el sistema con sus nuevas políticas, lo haria el Estado a través de sus armas, alguna vez el ejercito de Chile contara otras historias.
Ojos caían por las calles de Chile, otros aparecían en medio de incendios, mujeres violadas, hombres violados y las desaparecidas de la guerra civil que Chile se había declarado. Estamos en guerra dice el mandatario electo con la menor representatividad de Chile, solo un latifundista podía llamar guerra al avance de un pueblo auto convocado, ahí no había cabezas que cortar, pues el pueblo se levanto sin partido y sin políticos. Una responsabilidad cae como pregunta para quienes dicen ser nuestros representantes, ya que esta acción ciudadana no los requería, clara señal que los representantes en su gran mayoría solo se representan así mismo y no a quienes vivimos el día a día en el chile de desigualdad e injusticia, del cual ellos muchas veces son simples observadores. Los caídos fueron apareciendo, el Instituto Nacional de Derecho Humanos comienza a dar las cifras que ellos registraban. Al 19/del 10 2019, un boletín del instituto declara, Total acciones judiciales, 138, las que se dividen en 13 recursos de amparo, 5 querellas por homicidio, 18 querellas por violencia sexual, 92 querellas por torturas y 10 de otras querellas. Un total de 3712 personas detenidas, 1233 personas heridas en hospitales, si bien las cifras nunca serian las ultimas, estas si serian el comienzo de lo que posteriormente muchos definen como un infierno. A su vez el colegio medico, junto con sumarse a las movilizaciones en conjunto con otros gremios, hace un llamado a sus pares a trasparentar las cifras, ya que los heridos eran muchos mas de lo que señalaba dicho Instituto de Derechos Humanos.
En esto días, el tiempo de los ojos caídos y la unión social sigue, el país no se va a detener y como la mejor novela de Baradit; el ejercito contra su pueblo, que al parecer son las únicas tristes veces que se ha levantado.
Lo que el ejercito y policía no recuerda es que todas las luchas de chile la ha ganado el pueblo, hombres y mujeres que habitaban en esta tierra, hombre y mujeres con sangre de pueblo originario, hombres y mujeres que han resistido la impotencia de la desigualdad. Han sobrevivido como patipelados, frente a un gobierno displicente.
Las luchas deben seguir, en memoria de los que no están, deben seguir por los de hoy y por el futuro de los que vendrán, para poder entregarles una tierra libre, soberana, digna. Para que la pobreza se quede en algún libro de historia y que sea siempre leída para no volver a ella.

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