Argentina. Pena y dolor por la muerte de La José


Una crossdresser apareció asesinada en Florencio Varela. Los medios hablaron de “varón vestido de mujer”, las organizaciones denuncian el recrudecimiento de la violencia machista.

La José, una persona trans de 32 años, apareció brutalmente asesinada en la localidad de Florencio Varela, provincia de Buenos Aires, Argentina. La noticia nos pone otra vez en alerta por la violencia hacia nuestro colectivo trans. La José salió a bailar y nunca más volvió. Su asesinato nos preocupa y nos ocupa la reiteración de muertes violentas de nuestras compañeras en el último tiempo.
Nos alarma que nuevamente una persona trans sea golpeada y asesinada, y también que los medios de comunicación sigan desinformando cuando hay un hecho de violencia o muerte relacionada con la comunidad trans. El diario Crónica puso en su tapa del 23 de febrero: “Conmoción por cazadores de travestis”, como si nuestras compañeras fueran animales. Además, en la nota central, firmada por Fernando Vázquez, se hace referencia a “un travesti”, lo que genera más confusión a pesar de los insistentes pedidos e informes de las organizaciones LGBT que instan al periodismo a prestar mayor atención al momento de referirse a la identidad de género de las personas. Finalmente, consideramos que la nacionalidad de La José no aporta ningún dato relevante, el que en el contexto y tono de la nota expresa también tintes xenofóbicos cuando dice “travesti peruano”.
Diego-Lereah21

Fotos: Diego Lereah

La Jose Zalazar Maturano apareció muerta el domingo a la mañana en una esquina de Florencio Varela. Tenía el cráneo quebrado, la columna torcida y tajos en la cara. El ataque contra su cuerpo no se detuvo: en los medios la trataron de “peruano travesti” y varón “vestido de mujer”. Las organizaciones de diversidad sexual denunciaron un “recrudecimiento de la violencia machista” y el acecho contra una nueva víctima: los Crossdressers.

La Jose trabajaba de limpieza en la Casa del Niño y del Adolescente de la Boca. Le gustaba cocinar y diseñar su propia ropa: una vez fabricó quince delantales que repartió entre los chicos y las maestras de la institución. Tenía buena relación con todos, preparaba tortas de cumpleaños, colaboraba en las clases sobre cultura africana -explicaba las diferencias de los Orishas, espíritus y dioses de la religión yoruba- y los viernes regalaba budines de pan. “Era absolutamente sincera con nosotras, siempre nos hablaba de sus sueños y deseos. Quería ser cocinera”, dijo a Cosecha Roja Analía Vera, una de las directoras de la Casa de la Boca.

El viernes 19 de febrero, como la agencia de limpieza para la cual trabajaba le dio un traslado, La Jose fue a la Casa de la Boca para despedirse de los chicos y las directoras, que habían sido sus compañeras por más de dos años.

-No me abracen tanto que la semana que viene, vuelvo- dijo.

Sus familiares contaron a la policía que el sábado a la noche salió vestida de varón a Fenata, un bar en el centro de Florencio Varela. A las cinco de la mañana se despidió de sus amigas con las que había salido a bailar y empezó a caminar en dirección a su casa en el Barrio Las Cinco Esquinas. Un vecino declaró a la policía que esa mañana escuchó un auto, en la intersección de las calles 513 y 542, que arrancaba rápido: una esquina, escondida por ligustrinas, a pocas cuadras de la Estación Dante Ardigó del tren General Roca.

La mañana siguiente, la Comisaría 2 de Florencio Varela recibió una denuncia: el cuerpo de La Jose estaba boca abajo, le habían destrozado el cráneo, quebrado la columna y tenía tajos de cuchillo por toda la cara. La encontraron vestida con un top, una pollera corta y tacos altos. Aunque la bombacha a la altura de las rodillas, la investigación determinó que no fue violada.

La hermana de La Jose fue la primera en advertir que su hermana no aparecía durante la tarde del domingo. Ambas eran hijas de un matrimonio de peruanos instalados en la zona sur del Conurbano hace varios años, nacidas en la Argentina. Fue ella quien reconoció el cuerpo por la marca de una operación de apendicitis.

La investigación de la fiscal Gisela Olzanieki de la Unidad Funcional Nº 3 de Florencio Varela apuntó a una “pandilla de varones homofóbicos” que viene amenazando a las mujeres transgénero de la zona. “Lo más grave es que la policía tenía conocimiento de un grupo de varones que estaban hostigando a las gays y travestis de la zona. Llegaron tarde”, dijo a Cosecha Roja Martín Ianfranco del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación. Vinculó el crimen a un marco de “recrudecimiento del machismo” y discriminación a las personas de diversidad sexual.

El crimen de la Jose no alcanzó. Algunos medios titularon “conmoción por cazadores de travestis” hicieron foco en la nacionalidad y hablaron de un “hombre vestido de mujer” o “travesti peruano”. La Organización Trans La Plata repudió los términos con que la prensa Crónica trató el crimen: “El diario Crónica vuelve a cargar sus tintas sobre nuestros cuerpos y sexualidad diversas con discursos discriminatorios y xenófobos”, escribieron.

El conflicto sobre la orientación sexual de La Jose Zalazar se extendió a las redes sociales. Desde el Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL) advirtieron que en un crimen de esta naturaleza machista y transfóbica se debían moderar los comentarios de los portales de noticias. Desde la Comunidad Homosexual Argentina dijeron que se trataba de un crimen de odio contra los Crossdressers: un hombre que cultiva “la femineidad como valor en la estética visual y el fetiche de las ropas de mujer”, según la definición del sociólogo Carlos Figari, aunque el Crossdresser se presenta públicamente como un varón. “La Jose estaba en un proceso de ir asumiendo su transexualidad”, dijo a Cosecha Roja Marcelo Marquéz de la asociación Varela Diversa.

Para ir a trabajar, la Jose se vestía de un modo neutro, con un jean y una remerita. “Llevaba el pelo corto de una forma muy femenina. Le importaba mucho verse bien, se lo teñía y decía que era hermoso”, contó a Cosecha Roja la directora de la Casa del Niño de la Boca. Analía Vera contó que una vez se le acercó un chico y le preguntó:

-No entiendo qué es la Jose ¿nena o nene?

Como la Jose estaba presente se acercó y le contestó:

-Yo soy Jose, cada uno es lo que es.

El INADI en sus recomendaciones sugiere a los periodistas que “la única manera respetuosa de aludir a las personas trans es respetando su identidad de género, es decir, usar el pronombre (masculino o femenino) con que se designan estas personas”.

Según Aministía Internacional, tres mujeres transgénero son asesinadas por mes. El Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación, OTRANS de la Plata, la CHA y la Asociación Travestis, Transexuales y Transgéneros de la Argentina advirtieron una ola de crímenes contra las mujeres transgénero en el Conurbano.

Repudiamos los continuos actos de violencia y los asesinatos hacia la comunidad trans. Exigimos el esclarecimiento de la muerte de La José y reclamamos justicia. También volvemos a insistir en el respeto que esperamos de los medios al instante de comunicar porque nos parece importante que puedan ceñirse a la identidad autopercibida por cada persona, como lo contempla la Ley de Identidad de Género.
Fuentes: Prensa FALGBT y Cosecha Roja.
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